Archivo | agosto, 2009

socias de pequeñas, hermanas de la vida (3)

26 Ago

Camila

Camila siguió aferrada a su estilo de vida, acentuándose cada vez más las largas jornadas laborales. Oliver y ella continuaban juntos, aunque la disipada y poca comprometida relación que mantenía con ella Oliver ocasionaba grandes peleas. Sus flirteos amorosos con las compañeras de oficina eran conocidos por todos y también por Camila. Sin embargo, la química era más fuerte y la pasión siempre los reconciliaba.

Hasta que, quedó embarazada.

Los planteos formales a Oliver y el compromiso evidente que la llegada de una nueva vida suscita, hicieron que Oliver dejara a Camila. Se haría responsable, pero no quería saber más de ella.

“Te enviaré un cheque por mes”, fue la promesa que recibió. Nunca más lo volvió a ver, ya que él volvió a Francia.

Camila entró así en un período más que oscuro. Desesperación. Un día, empezó a decir incoherencias en importante reunión. Otro día estuvo mirando por la ventana todo el día. La productividad de Camila se veía afectada por su inmensurable tristeza. De 16 horas laborales, pasaron a 12, y luego los partes de enferma se acrecentaron.

En 1 mes, se vió despedida. Otro cheque más se sumaba.  Su largo prontuario de workaholic y las largas jornadas entregadas a la compañía no le fueron suficientes para encontrar un poco de compasión en sus empleadores. Tampoco tenía la fuerza ni la lucidez para luchar el tema. Sola, embarazada y en Colombia, país extranjero, con la promesa de cheques por mes del que fuera el amor de su vida, deambulaba por las calles de Bogotá sin saber qué hacer.

Iría a buscarlo a Francia? Miraba fotos de ese país, leía sobre el mismo, se compró un libro de allí. Determinó que iría a buscarlo, lo reconquistaría y criarían juntos a ese bebé que crecía dentro de ella. Cuantas historias de parejas reconciliadas había escuchado en su vida. Ella también sería una de ellas.

Pero la vida tenía otros planes y Camila lloró una mañana en el baño del hotel, ante el desastre. Ya nada tenía sentido.  Ya no tenía qué prometerle. El dolor era insoportable.

Tan insoportable y tan desolada, que perdió la noción de la realidad.

Imaginó complots en contra de ella, y cuando su familia la llamaba, preocupados, los acusaba de querer hacerle daño y que al fin la trama se había revelado.

Así la llevaron de regreso a Bs. As. a internarse.

Camila se hundía cada vez más en su mundo. Pasaba los días en cama sin casi comer, apática. Su familia desesperaba. De la fuerte, talentosa, simpática hija no quedaba mucho. Cómo ayudarla. Cómo volver a ser la que era. Cómo traerla de vuelta.

Lucía

Lucía seguía inmersa en su vida cuando recibió el llamado. En un matrimonio que naufragaba cada vez más, Lucia encontraba refugio en su pasión por la fotografía. Si bien no le redituaba económicamente, lo compensaba con otros trabajos y estaba muy contenta de la vida que llevaba. De vez en cuando extrañaba los olores de Buenos Aires pero se sentía una catalana más.

Había apostado todo a su proyecto de familia. Nunca quiso grandes carreras, solo dejarse llevar por su pasión y a criar una gran familia.

Pero los hijos no venían. Los tratamientos de fertilidad empezaban a pesar en su cuerpo y en el bolsillo de ambos. Y en el matrimonio, como una pesada mochila de la que nadie quería hablar. El aire pesaba, los silencios, también.

Sin embargo no pudo evitar sentirse llena de angustia cuando se enteró de boca de la madre de Camila de la situación.

Y así llamó a Camila un día, para hablarse, un poco asustada de lo que iría a encontrar. Reencontraría algo de Camila? La locura asusta siempre, y más cuando se presenta en quienes conocemos de toda la vida.

Era el mismo tono y timbre de voz, pero las palabras eran tan distintas.

Todos los días, religiosamente Lucia llamaba a Camila para recordarle anécdotas de la infancia, de aquellos días. Al principio para Camila,  Lucia era también parte del complot. Pero de a poco comenzaba a recordar y entrar en confianza. Se sentía una fracasada en la vida, a lo que Lucía le recordaba cuan emprendedora siempre había sido, que nada la detenía.

Eran 2 horas, a veces hasta 3 horas de llamadas telefónicas. Camila empezaba a reír, recordaba.

Un día recibe una encomienda de Lucia. Dudaba de si abrirlo o no (sería una bomba?, sería la confirmación del complot?). Se decidió y lo abrió, y no pudo evitar reir ampliamente.

En el paquete de DHL habían: remeras de los New Kids, fotos, posters, las fichas del club de fans, el viejo sello. La foto con Joe. Lloró de la emoción.

Lucía voló a Buenos Aires en el receso del tratamiento de fertilidad y se reencontraron. Se volvieron a unir, a sentir hermanas. La sangre entre ellas fluía, rápida, por la arteria. La una se encontraba en la otra. Lo que habían dejado atrás, como si el tiempo nunca hubiera pasado. Como si volvieran a tener 14 y no 35 años.

Se escuchaban esos días los estallidos de  risas en la casa familiar. La mejor terapia que había recibido Camila en mucho tiempo más allá de pastillas y psiquiatras. Se sacaron fotos con remeras de los New Kids, organizaron el reencuentro con viejos compañeros.

Y Camila mejoró. Conseguiría en breve, un trabajo nuevamente, con pocas exigencias, como para empezar otra vez a construir su mundo. Tenía buen pronóstico. No había pasado la línea más allá de una depresión grave, le dijeron.

Lucia también estaba determinada a reconstruir el suyo. En esos días porteños, se había enterado que estaba finalmente embarazada.

REGRESANDO

Lucia voló a Barcelona, feliz, dichosa. Llena, caminaba rápido por las calles de Barcelona, planeando, no le daban los pies para llegar a ver a su marido. Dejaría su trabajo. Seguiría con las fotos pero debía dedicarse al cuarto del bebé, a pintar, a decorar. Siempre se vió como esas mujeres que pensaban que no podía criarse a un niño trabajando tiempo completo.

Xavi se pondría feliz, exultante. Finalmente lo que estaban necesitando para reencontrarse.

Miraba la vida con otros colores. La gente pasaba, pero todo era tan distinto.

A llegar al departamento, encontró una nota en vez de a Xavi. La nota decía

“Conocí a alguien. Lo nuestro estaba terminado hace mucho lo sabes. Te llamaré. No me busques. Me mudé a Francia”

Lucía llamó a Camila:

Qué te parece ese viaje a Francia que tenías agendado?

Y lloraron juntas de la risa de su mismo destino las hermanas.

Para ella.-

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socias de pequeñas, hermanas de la vida (2)

25 Ago

A través de la distancia y los miles de kilómetros, la una en Barcelona, la otra en Buenos Aires, continuaron la amistad vía e mails, chat, Skype, tel, largas cartas, alguna que otra encomienda con libros y cd’s.

Primero Camila encontró un trabajo de secretaria.

Después Lucia se iba a Africa.

Camila empezó a salir con Octavio, novia formal.

Lucia salía con Ramiro, Diego, Ernesto,  Sabih, Jayme, John, Ravi y Esteban.

Camila casi se casa con Octavio. Octavio la deja en el altar por la mesera del bar que frecuentaban. Nuevo ascenso de Camila.

Lucía se va a la India a vivir una experiencia Intensa. Publica fotos. Expo exitosa y gloriosa.

Camila empieza a salir con Camilo, pero también con Juan, Gustavo, Jack, Martín, Nicolás, Lars  y Vel. Nuevo ascenso de Camila.

Lucia se va a África nuevamente a tener una experiencia social e intensa.

Lucia conoce a Daniel y se casan en ceremonia íntima y hippie en las costas africanas.

From Camila

To Lucia

Amiga, lamento enormemente no poder asistir a tu boda. Se que tenés algo azul, y algo usado, nuevo y no se que más se estila, pero seguramente no tendrás muchas cosas viejas. Por eso te mando esta foto nuestro en el callejón de Laura, cuando salíamos con los chicos recordas?

Me encanta que hayas encontrado el amor, y yo sigo mientras llega, concretando mis metas. Mi jefe me ha mandado a una misión comercial en Dubai, y estoy trabajando 16 horas por día. Mucha vida social no tengo, y envidio un poco tu vida relajada y tus viajes encontrando experiencias intensas, pero creo que no me lo he permitido. Admiro siempre tu valentía.

Te ama, C.

From Lucia

To Camila

Cam, la única persona que faltaba eras vos…la ceremonia fue sencilla y maravillosa. Daniel es todo lo que he esperado. El representa mi felicidad y no creo volver a Argentina. Mi vida está aquí junto a él. Lamento que no nos veamos más seguido. El otro día intenté verte en MSN pero nunca te encuentro! Trata de trabajar menos! Y busca el amor…siempre te llevo conmigo, hermana mía.

Los años pasaron. Las exigencias sumaron.

Camila a los 29 años se convirtió en la Directora para Latinoamérica de una conocida marca de gaseosas. Se enamoró en Colombia de Oliver, francés Director para Latinoamérica de una conocida marca de cigarrillos. Ella, chica de pueblo devenida exitosa businesswoman, él, chico de pueblo de viñedos añejos y castillos medievales devenido en Ceo a los 24 años. Love at first sight.

Lucia empezó a entrar en crisis con Daniel. El matrimonio estaba en la cuerda floja. Los hijos no venían tampoco. Pero estaba dispuesta a darle pelea.

El poco tiempo, las distancias, los problemas, los amores, hicieron que los mails, cartas y encomiendas se espaciaran cada vez más entre nuestras protagonistas.

De vez en cuando se extrañaban, pero cuando Lucia llamaba a Camila por teléfono, ella estaba en alguna meeting importante y no podía atenderla.

Cuando Camila intentaba llamar a Lucia, era de madrugada en España. Cuando estaba en Francia, y planificaba algun viaje relámpago, Lucia estaba en algún retiro en India.

“Así es la vida” – les decían sus conocidos a ambas.

“Siempre pasa, te distanciás, y un día sos un extraño más”

Típicos duelos de la madurez.

Y se olvidaron.

O al menos así lo creyeron.

Al fin y al cabo, se había convertido en mujeres muy diferentes. Una, workaholic, businesswoman, cocktails, eventos y amor francés. La otra, reconocida fotoperiodista catalana,  social worker ad honorem, sahumerios, velas y matrimonio en guerra.

Pero la vida da increíbles vueltas, a veces forma círculos, elípticas,  y el estilo hippie de Lucia y la workaholic de Camila, volverían a tener más en común de lo que ellas pensaban. La hermandad no dejaba de serlo a pesar de la distancia.

La arteria aún estaba allí. Siempre está. Solo puede necesitar un catéter que limpie las impurezas y deje fluir líquida nuevamente la sangre roja.

La operación iba a ser dolorosa, sin embargo.

Continuará…..

socias de pequeñas, hermanas de la vida (1)

21 Ago

“Maybe we could be our soul mates, and then, let men be just these great cute guys to have fun with”

Sex and the City, Charlotte dixit.-

…..

Lucía y Camila se conocieron cuando tenían 12 años en un colegio de pueblo, de monjas para niñas, bajo la condición excluyente sine qua non de no poseer apéndice viril.

Al principio no se soportaron, pero no les quedó otra que sentarse juntas porque se habían quedado sin amigas ambas.

Típicos duelos de la escuela primaria.

“Te querés sentar conmigo?” dijo Lucía, resignada ante su única opción.

“Bueno dale” aceptó Camila, sin ver otras caras amigables, revoleando los ojos.

En el inicio, tal cual génesis, Camila no le prestaba la goma ni dejaba a Lucía que se copiara en las pruebas. Egoísta como ella sola y malcriada.

Lucía quería mirar la hoja de Camila y le reventaba que, si bien Camila tomaba la regla de Lucía sin pedir permiso, no había retribución de su generosidad. Qué tipa jodida.

Con el correr de los días se dieron cuenta que entre tanto abismo aparente entre ellas, la una la nerd del grado y la otra, la popular que ya salía a sacudirse en las matinés, había un germen de luz en común: los cursos, los proyectos y ambicionar algo para sus vidas.

Surgió primero el hacer inglés juntas en la Cultural. La nerd se imaginaba a si misma una alta ejecutiva y el english era un tool necesario, proyectando 10 años mínimos hacia delante.

Lucía y su inteligencia nata ambicionaba algo más para su vida que una vida de pueblerina y un almacén de barrio y el inglés prendió también.

Camila la pasaba a buscar a las 8 de la mañana los sábados, y una Lucia trasnochada la recibía y le metía excusas inverosímiles mientras se sacudía el pintalabios Tammy de la boca.

Camila se iba furiosa y sola a inglés a formarse.

Camila no estudiaba nunca y se sacaba diez. Lucía se esforzaba y también le iba bien. Dejó de faltar también. Camila prometió y juró no gastarse la plata destinada a sus cursos en ropa de pueblo.

Después surgió tenis. Ser tenistas en Roland Garros era un sueño muy lejano para sus cuerpos poco hábiles, así que siguieron con hockey. Quedaron los palos de hockey en un rincón poco a poco. Después finalmente calzaron con Aerobics y Step. Calzas, medias azules y coreografías. Ahí si que eran buenas.

Con el tiempo empezaron a conocerse de verdad. Ambas querían salir de sus encierros hogareños. Una, Camila, sobreprotegida y a la que no dejaban salir ni a la esquina, con los cursos encontraba la salida justificada y los permisos: así se permitía escapar de inglés y se tiraban en la calle a ver chicos lindos y comer sándwiches.

La otra, solitaria en su casa, encontraba en Camila un refugio para comer torta de chocolate en la familia numerosa de Camila y no trasnochar tanto.

Camila amaba la ropa de Lucía. Lucía jugaba con las hermanas de Camila. A Lucía le divertían las caras de Camila. A Camila le gustaban los planes de ver chicos lindos que Lucia conocía del barrio. Iban a bailar pero solo si el papá de Camila las iba a buscar.

Al año siguiente, se volvieron a sentar juntas. Pero esta vez se eligieron sin dudar.

Formaron el fans club de New Kids On the Block. Atisbos de empresarias , a  los 14 años facturaban merchandising traído de USA para sus “socias”, editaban una revista, cobraban a las socias que querían ingresar a tan selecto club. Robaban hojas en la calle Florida de sus ídolos adolescentes debajo de las remeras y corpiños. Y luego las revendían. Tuvieron hasta su propio programa de radio.

Armaron “la fiesta de los New Kids” en selecto salón con pantalla gigante y plataforma elevable y duplicaron la inversión.

Llegaron los primeros besos, las primeras caricias con los chicos del barrio. Los primeros recitales, los primeros anillos y vestidos bobos de fiestas de quince con los infaltables zapatos brujitas.

Se nutrían ambas como una arteria de un mismo cuerpo: Camila se hizo menos nerd y empezó a disfrutar la adolescencia. Empezó a rebelarse, a mentir, a fugarse, a no ser tanto la nena buena.  Lucía no salía tanto de noche y compartía más las horas del día con Camila. Encontró la hermana que no tenía.

Con los años se hicieron amigas inseparables. Hermanas.

Como una arteria central e indispensable de un mismo cuerpo, como órgano vital, hasta se las llegó a considerar lesbianas y empezaron a parecerse físicamente.

Hicieron amigos en común, tuvieron novios, sufrieron pérdidas irreparables.

Se pelearon en quinto año. Complot, mentiras, pendejadas se entremezclaron y en la fiesta de egresados Camila lloró toda la noche sola en un rincón. Lucía ya  no la quería en su vida.

Típicos duelos de la escuela secundaria.

Una muerte vendría a tan temprana edad a empañarlo todo. También a volvería a reunirlas.

Lucia se enteró que en esos años Camila hizo el viaje a Europa de mochilera que tanto habían planificado juntas años anteriores,  noches enteras, marcando ciudades, soñando iglesias, tocando óleos, pero con otra amiga. Camila había hecho su vida sin ella.

Intentó reconquistarla con ir juntas al mismo gimnasio pero Camila estaba en otra. Nuevamente el tiempo intervino con sus gaps.

Pasaron 6 años. Ya, 22 años,  surgió un hecho inesperado.  Un giro rotundo y un poco kitsch en la historia de nuestras heroínas.

Uno de los New Kids venía a Argentina.

Una la llamó a la otra. Vamos? Somos grandes…. si ya se, pero sería cobrarnos una deuda pendiente…

Tuvieron la foto anhelada con su ídolo. Y no se separaron más.

“Te extrañe estos años.”

“Yo también. No hubo un día que no me arrepintiera de pelearme con vos.”

Hasta que la crisis del 2001 y los sueños de volar lejos de Lucía las separó, pero solo físicamente.

Ellas aún desconocían que el destino que ambas elegirían tan disímiles, las uniría nuevamente.

Camila se transformó en una ejecutiva medianamente exitosa lidiando con políticas y villanos.

Lucia se dedicó a disfrutar del arte y la fotografía, el periodismo, los viajes, la vida plena lejos de las exigencias corporativas.

Pero son hermanas, y su naturaleza recordó y tomó cuerpo. El órgano vivo unitario hizo nuevamente sinapsis. El latir de sus venas y fibras se acentuó. El destino las volvería a reunir en un mismo lugar, aunque no físicamente.

La arteria seguía viva, solo que se estiraba unos miles de kilómetros por sobre hilos de océano mar.

Continuará

codigos felinos

16 Ago

Samantha gets an appointment with ball-buster hotel magnate Richard Wright and tries to win an account.

But, he tells her she would need to work with a partner – a male partner. Samantha realizes he just doesn’t want to hire a woman.

Samantha returns to Richard Wright and though Richard admits she’s the best person for the job, he says he won’t hire her because she slept with his architect.

Samantha tells him off :

“If I were a man, you would shake my hand, buy me a drink  and congratulate me for being a ladies man, and then you would give me the job”

Then she  runs into the elevator as she’s about to start crying.

The next day, Richard hires her, saying he’s impressed with her “balls.”

Samantha Jones, Sex and The City

…….

En una de las empresas que trabajé ocupé el puesto de gerente.

Yo era la gerente de marketing, y hacía soporte a ventas, a la vez que regulaba los materiales que venta debía entregar: POP, diseños de producto, packaging, merchandising y todo el soporte a los puntos de  venta (vidrieras, espacios exclusivos, supermercados)

El gerente de ventas era de esos especimenes mitad simio/mitad humano, que hablaba con la boca levemente girada hacia el costado en un tono barrial. Se había “hecho” en la calle, cosa que yo respeto mucho, y ganaba 3 veces más que yo, su par, sino más.

Hasta ahí, nada raro, lamentablemente.

El punto es que nuestro ejemplar a quien llamaremos G. no soportaba tener como par a una chica de 28 años, preparada con posgrados y que, no se había hecho en la calle, sino en la universidad. El respeto que yo tenía hacia él no era recíproco. Mi ser mujer le agradaba menos. Le molestaba tener que seguir mis pautas, tener que seguir mis bajadas.

En los almuerzos, se hablaba de: atorrantas, fiestitas, cierre de acuerdos con clientes en cenas a la noche donde además era condición excluyente llevar “gatos” para satisfacer al cliente en su esplendor. Todo lo que yo había visto en CRM, en la construcción del vínculo con el cliente en la Facu no me alcanzaba para estar a la par. Al contrario, era considerado inapropiado e inútil.  Entendía que esto era algo que existe, que está, que es real, y que no está en los libros. Y maravillosamente, así se cerraban los acuerdos, uno tras otro. La construcción del vínculo con el cliente estaba, lo relacional también, el persona a persona, pero los códigos implícitos en esas relaciones, me excedían. Quiero aclarar que no nací ayer y sé que esto existe hasta en las más altas esferas. No nos engañemos.

No quería quedar afuera, y como la opción de ser Gato no era para mi, decidí que no me iba a excluir por no poder seguirles el tren en las conversaciones. Recordé una de mis otras máximas “el techo de cristal nos los marcamos nosotras mismas las mujeres, a no discriminarse”

Así, un viernes en la noche en conocido resto de San Telmo, estábamos los muchachos y yo. Había algunas de las promotoras de venta, y la estábamos pasando genial. Me presentaron a los clientes. Uno a uno, establecíamos un diálogo acorde, risas, la verdad que la cosa ‘taba saliendo bien. Hasta empecé a notar que estaba torciendo la boca al costado para hablar ja! (mentira)

La gerente de Planificación también había sido invitada. Universitaria, siempre nos habíamos llevado muy bien. Pero empecé a notar que poco a poco, ella corría su lugar. Mi ojo de psicóloga nunca me abandona y observé que empezaba a querer ser parte de ese mundo masculino. Como la hermanita menor que no sabe que hacer para “pertenecer”, escuché guasada tras guasada, hasta que se convirtió en un amigo más. Poco a poco, promotoras se sumaron a este club. No juzgo el pasarla bien, pero esto no era una salida de compañeros, era una reunión con clientes.

Me replanteé si quizás este trabajo no era para mí. Si la equivocada e ilusa era yo.

Me pregunto cuántas veces para “pertenecer” al mundo masculino se decide jugar con sus reglas.

Me pregunto cuántas veces lo habré hecho. Me doy cuenta que me he masculinizado con los años en el mundo laboral, siendo más enfática, agresiva en mis argumentos.

Apuesto a construir nuestras propias reglas y con el tiempo, ellos también tendrán que convivir con las nuestras. Y aquí va el cierre:

El gerente de ventas se me acerca y me dice “ Dale, cuándo vas a aflojar? Diego …quiere estar con vos, la de marketing, le gustas”

Yo, riendo “….Diego no es mi tipo, ni esta empresa me parece”

El lunes planteé mi renuncia al Director Comercial, aduciendo la realidad de los códigos implícitos y de todos los factores críticos que exceden las carpetas de presentaciones que se requerían en su empresa para llevar a cabo una buena performance. “Esta no es mi área, J., y eso que pensé que el negocio de la belleza de la mujer era para mí”

J. escuchó y me pidió un par de días.

V. mientras, la otra gerente, seguía acompañando sus almuerzos con “birra, faso y faina”. Se sentía más viva que yo, claro.

Yo empecé a almorzar con las secretarias y las diseñadoras. Me sentía muy mal esos días. Quizás ser maestra jardinera?

A la semana J. me ofreció trabajar el canal Premium.

“Son más tus códigos, en vez de birra, te doy champagne”. Y todo cambió. Mis clientes, la mayoría mujeres con planchita estricta y ropa de marca, al menos, hablan de hombres, de relaciones, de fracasos, de citas. Me siento en mi salsa. Pero ahí,  yo no tengo tarifa.

Debemos establecer nuestras reglas.

“Lo femenino” según Freud no existe en el inconciente. Que quiere decir esto? que no hay representación en lo incc del ser femenino, la pregunta que quiere o que es una mujer es eso.  (please evitar interpretaciones literales que tanto han bastardeado al psicoanálisis). Y por lo tanto, al no existir en lo inconciente,  imposiblemente en lo conciente.  Solo se define en la medida comparativa con lo masculino. Solo adquiere categoría de real  midiéndolo con un opuesto y no de por si.  Y por eso nos cuesta tanto hasta a nosotras definirnos. Y ni hablar de las consecuencias: discriminación, violencia, por citas unos pocos.

Esto no es feminismo, es realidad. El feminismo solo surgió con esa fuerza desmedida y unpoco equívoca de la única manera que podía surgir: como opuesto, antagónico, lucha de roles. No convivencia, como lo desearíamos. No como entidad propia diferente en su naturaleza a lo masculino y con confrontandose a el.

Para que adquiera status de representación en lo inconciente primero debe definirse en las prácticas como único, diferente, sin comparaciones. Y esto llevara siglos, también.

Lo femenino, la esencia de la mujer, es poderosa chicas. The rose, intrínseca en nuestras almas, o la loba si prefieren, está ahí, dentro nuestro, un poco fue vapuleada en corsets ceñidos,  pero está. Úsenla.

ser Jo March

14 Ago

Jo March: “Well, of course Aunt March prefers Amy over me. Why shouldn’t she? I’m ugly and awkward and I always say the wrong things. I fly around throwing away perfectly good marriage proposals. I love our home, but I’m just so dreadful and I can’t stand being here! I’m sorry, I’m sorry Marmee. There’s just something really wrong with me. I want to change, but I – I can’t. And I just know I’ll never fit in anywhere.”


From “Little Women”, Louisa May Alcott.
……….
Toda la vida Amelie se sintió extraña, distinta. Tenía una gran sensibilidad para los fenómenos, siempre estaba en la luna, según decían sus maestros, tenía apreciaciones de los hechos bizarras, siempre leyendo un costado no convencional de las cosas. Aprendió a leer en una semana, en el verano, solo porque le gustó un cuento, cuando en todo el primer grado de la primaria no pudo leer dos sílabas juntas.
O, si prefieren, problemitas psicológicos, neurosis in crescendo.
Pero, en contraposición a su poca convencionalidad, deseaba desde niña lo convencional, ser como todas sus amiguitas, simulando a veces serlo, inventando historias para ser como el resto. Hasta ahí, bastante común dirán. Y deseaba de grande ser maestra jardinera, una casa blanca,  un amor, dos niños y un perro.
Mientras sus amiguitas de infancia querían ser exitosas profesionales, ella quería casarse de blanco y tener muchos hijos.
Aunque no a cualquier precio. eso lo tenía claro. Al mejor estilo Elizabeth Bennet, “solo el verdadero amor la haría sucumbir al matrimonio”.
Idealizaba el amor, el amor único, especial.
Pero la vida tiene sus vueltas, círculos, diagonales, espirales. Surgen recovecos, de repente un callejon sin salida, de repente se abre otra puerta. Así es que al momento de comenzar a trabajar, las cosas no resultaron como ella esperaba.
Mientras encontrar a Mr. Right se fue haciendo cada vez más difícil y doloroso, sus rupturas amorosas iban acompañándose de logros profesionales. Ascensos. Aumentos de sueldos. Que no eran lo que ella anhelaba, ni su prioridad.
En el recorrido del sendero amoroso, a veces la dejaban, a veces ella dejaba, hasta se estuvo por casar. A los 23 no quiso unir su vida a un mujeriego sin proyectos y dejó al novio en el altar al mejor estilo Novia Fugitiva. Todo su entorno la juzgó.
Luego vino otro gran amor, pero nuevamente demasiado débil ante polleras ajenas resultó el cretino, y sin ninguna gana de ofrecerle la estabilidad de un matrimonio. Y sufrió, mucho, años, nuestra heroína. El final sucumbió cuando nuestro villano  se borró al  ella quedar embarazada. Acusándola de “querer engatusarlo”, se fue, silbando bajito. Lo cual no era cierto por supuesto. Como quien piensa que una mujer se embaraza sola, el arcaico precámbrico espécimen se fue de su vida para siempre, así también sus entrañas no resistieron tanto dolor y se vaciaron.
Y ella pensó: “Quizás el amor no sea para mi”. Se enfermó de dolor, del sin snetido que la vida tenía para ella. Y, se curó.
Mientras todo esto pasaba, ella ascendía posiciones laborales.
Hace 6 meses a Amelia le ofrecen una excelente posición para liderar una categoría en París.
Amelia teme aceptar. Taquicardía, sudores, miedo, sensaciones familiares y nada placenteras. Así que emprende una de esas charlas íntimas de madre e hija, por correo electrónico:
Mamá:
Tuve hoy esa reunión que te conté. Me ofrecen irme a Paris. No saben por cuanto tiempo, pero en principio 2 años.
Tengo miedo. No sé que decir.
Porque no puedo tener la vida convencional que vos tuviste? Porque no acepté a Germán y me casé con él como lo hicieron mis amigas, sin pedir más? Porque no puedo lograr tener una familia? Y encima la vida me muestra un camino tan tan diferente a lo que yo me proponía. Tampoco me proponía ser una ejecutiva exitosa, vos lo sabés. Y un poco me da una sensación de cobardía decir que no.
Te quiero, A.

Querida Hija:
Te regalo una de las citas más maravillosas de tu libro favorito:
Marmee March:  Oh, Jo. Jo, you have so many extraordinary gifts; how can you expect to lead an ordinary life? You’re ready to go out and – and find a good use for your talent. Tho’ I don’t know what I shall do without my Jo. Go, and embrace your liberty. And see what wonderful things come
of it.

O si lo prefieres en Español:
Oh, Jo, Jo, tienes tantos extraordinarios dones; cómo esperas tener una vida común y convencional? Estás lista para salir afuera y encontrarle un buen uso a tu talento. Aunque no sé que voy a hacer sin mi Jo. Ve, y abraza tu libertad. Y observa las maravillosas cosas que vendrán de ello.

Te ama, mamá.
PD: Tus dones tendrán algún sentido algún día. Y aquel que los ame como yo, no podrá dejarte ir nunca más.

Y se fue de nuestras vidas, vía San Pablo, a la ciudad Luz, hace 3 meses. Aunque de vez en cuando nos manda un mail donde nos comunica lo que siente o lo que vive a través de citas de libros famosos.
Estoy segura que el amor vendrá a Amelia. No será como ella lo esperaba. Ni  será convencional. Pero, para quién resulta la vida como lo esperábamos?
“Igual Amelia, siempre fue rara” – aún comentan en el barrio.
Dedicado a las Amelias y a las Jo.

encrucijada

13 Ago
“Look for something, find something else, and realize that what you’ve found is more suited to your needs than what you thought you were looking for.”
Mi amiga Celina siempre aspiró a una gran carrera. Para ello postergó relaciones amorosas que no toleraban su dedicación al estudio, sus altas horas de workaholic en empresas, y sus momentos libres estudiando para posgrados. Celina solía faltar a nuestras reuniones de amigas, cumpleaños. Nunca conocí a nadie con tanta determinación.
Siempre envidié que tuviera tan claras sus metas clara: frente a nuestras ambivalencias, nuestras dubitaciones, ella no se movía de su propósito de lograr la máxima jerarquía en una gran empresa.
Hoy Celina fue a une entrevista  donde, por fin, se le ofrecen las puertas de una posición global: buena remuneración, pero sobre todo, al fin, el sueño: el dorado camino amarillo del mundo corporativo le ofrecía llegar a la tierra de Oz.
Celina no tiene grandes compromisos, ni pareja ni relaciones familiares muy cercanas.
Celina hoy me llama a las 3 de la tarde: “Car, al fin estoy a punto de lograr lo que siempre busqué”
Me cuenta detalladamente la propuesta, y la felicito y me alegro por ella. Es el famoso día D.
Pero al minuto me replica, para mi asombro, “No se si es lo que quiero. Como puede ser que estuve toda la vida buscando algo y cuando estoy al borde de conseguirlo, siento que me quema, siento que no puedo, siento que mi deseo no era lo que yo pensaba?”
El deseo es móvil. El deseo siempre se corre más allá.
Y la filosofía The One es la filosofía con la que muchas y muchos hemos crecido: El amor con mayúsculas, El laburo, La casa, La familia.
El mandato de ser la mejor, de lograr el máximo de muestro potencial.
Celina finalmente se encontró cara a cara con su deseo. O mejor dicho el deseo del cual se apropió pero que quizás no le era propio, sino adosado. Ahora, como quien se encuentra al bode del abismo, por primera vez hay un agujero, un parche que se corrió: No sabe si lo quiere. O mejor dicho, no sabe lo que quiere.
Como lo rutinario de un matrimonio, donde la novia en otros tiempos atrás enamorada, obsesionada, lloraba por aquel que no se decidía  a compartir su vida con ella, y hoy se encuentra aburrida.
Así hoy Celina no sabe como reaccionar, desconcertada de ella misma.
Me dice: -Sin caer en misóginos reduccionismos de será verdad eso de que a las mujeres no nos viene nada bien?
-Es que lo peor que le puede pasar al deseo, que por definición es inalcanzable, insatisfecho, lejano e idealizado, es que se vuela realidad_ le contesté.
Y no le pasa solo a las mujeres Ce, sino mirá a Maradona!
Y estallamos de la risa.
El desafío Ce ahora es que, de una vida llena de certezas, ahora tenés que buscar de nuevo una. Y eso nos hace sentir vivos. Está bueno.
“Look for something, find something else, and realize that what you’ve found is more suited to your needs than what you thought you were looking for.”
……
Desde que conozco a mi amiga Celina siempre aspiró a una gran carrera. Para ello postergó relaciones amorosas que no toleraban su dedicación al estudio, sus altas horas de workaholic en empresas, y sus momentos libres estudiando para posgrados. Celina solía faltar a nuestras reuniones de amigas, cumpleaños. Nunca conocí a nadie con tanta determinación. En un punto era target claro de críticas, y a la vez de admiración.
Siempre envidié que tuviera tan claras sus metas: frente a nuestras ambivalencias, nuestras dubitaciones, ella no se movía de su propósito de lograr la máxima jerarquía en una gran empresa.
Hoy Celina fue a una entrevista  donde, por fin, se le ofrecen las puertas de una posición global: buena remuneración, pero sobre todo, al fin, el sueño.
El dorado camino amarillo del mundo corporativo le ofrecía llegar a la tierra de Oz.
Celina no tiene grandes compromisos, ni pareja ni relaciones familiares muy cercanas.
Celina hoy me llama a las 3 de la tarde: “Car, al fin estoy a punto de lograr lo que siempre busqué”
Me cuenta detalladamente la propuesta, y la felicito y me alegro por ella. Es el famoso día D!
Pero al minuto me replica, para mi asombro, “No se si es lo que quiero. Como puede ser que estuve toda la vida buscando algo y cuando estoy al borde de conseguirlo, siento que me quema, siento que no puedo, siento que mi deseo no era lo que yo pensaba?”
El deseo es móvil. El deseo siempre se corre más allá- le respondo- Y la filosofía The One es la filosofía con la que muchas y muchos hemos crecido: El amor con mayúsculas, El hombre, El laburo, La casa, La familia.
El mandato de ser la mejor, de lograr el máximo de muestro potencial.
Celina finalmente se encontró cara a cara con su deseo. O mejor dicho el deseo del cual se apropió o “le encajaron”.  Ahora, como quien se encuentra al borde del abismo, por primera vez hay un agujero, un parche que se corrió: No sabe si lo quiere. O mejor dicho, no sabe lo que quiere.
Como lo rutinario de un matrimonio, donde la novia en otros tiempos atrás enamorada, obsesionada, lloraba por aquel que no se decidía  a compartir su vida con ella, y hoy se encuentra aburrida frente a ese hombre que mira la tv.
Así hoy Celina no sabe como reaccionar, desconcertada de ella misma.
Me dice:
-Sin caer en misóginos reduccionismos,  será verdad eso de que a las mujeres no nos viene nada bien?
-Es que lo peor que le puede pasar al deseo, que por definición es inalcanzable, insatisfecho, lejano e idealizado, es que se vuelva realidad_ le contesté- Y no le pasa solo a las mujeres Ce, sino mirá a Maradona!
Y estallamos de la risa.
Ce me dice: Quizás perseguí siempre un deseo que no era mío. Como quien persigue un hombre que no es para una.
A lo que le contesto:
El desafío Ce ahora es que, más allá de analizar el pasado, de una vida llena de certezas, ahora tenés que buscar de nuevo una. Y eso nos hace sentir vivos. Quizás esta es la mejor oportunidad que se te podía haber presentado. Está bueno, amiga. Enjoy.

merecer

8 Ago

“A certain sense of cruelty towards oneself and others is Christian; hatred of those who think differently; the will to persecute. Hatred of mind, of pride, courage, freedom, libertinage of mind, is Christian; hatred of the sense, of the joy of the senses, of joy in general is Christian.”-  Friedrich Nietzsche

The moral and religious system which Jesus Christ transmitted to us is the best the world has ever seen, or can see. Benjamin Franklin
A certain sense of cruelty towards oneself and others is Christian; hatred of those who think differently; the will to persecute. Hatred of mind, of pride, courage, freedom, libertinage of mind, is Christian; hatred of the sense, of the joy of the senses, of joy in general is Christian.
Ayer a la tarde llegué del trabajo y abrí mi mail. Allí en la bandeja de entrada, sin abrir, había un correo que había estado esperando toda la semana. Les cuento la previa: el lunes me presentaron a una persona, ella mujer, con una carrera internacional importante, contactada con los gurúes de la moda más grosos del planeta.
Y a esta persona, le caí bien. Soy fácil de relacionar y muchas veces me encuentro en situaciones de RR PP aunque no lo sea por esta skill puntual. Cero falsedad, si la otra persona me agrada trato de ser lo más atenta y simpática posible.
Así lo enseño mamá.
Luego de dos horas de charla empática, me comentó de una búsqueda de una gerente mujer, de una consultora líder. Y que ella consideraba, tras dos horas de charla, risas y café, que yo reunía las condiciones para la posición. Así lo hice.
El mail que asomaba en mi In box era de la consultora, donde confirmaban la recepción de mi currículo, e inmediatamente a continuación, se lamentaban de mis pretensiones económicas, sin dejar abierta la posibilidad de negociación.
Sin saber si contestar el mail, aclarando lo obvio, que estaba dispuesta a negociar sobre mi margen, que yo valoraba la posición etc etc etc y demás cantos conocidos, recordé una de mis máximas favoritas, de la filosofía china: Cuando no puedes tomar una decisión, y te encuentras en un callejón sin salida, simplemente hay que dejar que las cosas se acomodan, sucedan, sean,  y fluyan, como el río.
Me desperté sobresaltada a la hora, con lágrimas en los ojos, angustiada como hacía años no me ocurría. Años.
Le mandé un sms a Vera, sin querer molestarla. Pero me llamó a los dos segundos preocupada para saber que me pasaba.
Primero le conté a Vera del mail. Y luego relaté:
Estaba mi jefe hablando de un viaje a Italia, por la feria de moda. En el sueño, era como que siempre se decidía quien iba a viajar. Quien iba a ser la afortunada. Y mi compañera dice: “Ah, seguro que a mi no me toca!”, victimizándose. A lo que mi jefe le responde, “Porque no? Esta vez podes ir vos, lo voy a hablar”
Indignada, ante tantas macanas que se mandaba ella siempre con el trabajo contrapuesto a mi buena performance (al menos señalada por mi jefe), me fui a hablar con el Director. Pero estaba en reunión con mucha gente. Me vio que quería hablar con él, me pidió que esperara.
Esperé, esperé y esperé el momento indicado. La oportunidad.
Hasta que lo vi solo, y me dirigí hacia el, contenida, para no parecer emocional, pasional, como nos acusan a las mujeres.
Sin mediar palabra, pero excusándose, me dijo: Yo se que vos te lo merecés.
Y me puse a llorar ante el director, sin poder controlarme.
Llorando en mi cama, a medida que relataba el sueño a Vera, anclaba su real significado.
“Pero que sueño de mierda!”, me dijo inmediatamente. No tuve que explicarle nada.Ante tantos años de sacrificio no se requerían más palabras. Tiene sentido en nuestra historia. Uds. podrán no entender la angustia, les parecerá desmedida, pero nosotras si que la entendemos. Y como. La lucha, las injusticias, los sacrificios.
Hace mucho que estoy esperando la oportunidad.
Creo en “merecer” más que en factor suerte o trepar como mantis, con jugarretas bajas o políticas, con movidas maquiavélicas. Creo en merecer. Y creo en merecer el puesto que no llega.
Creo en merecer el amor que no llega.
“Yo se que te lo mereces”
Como un padre, un Dios, una figura superyoico, una figura de autoridad, el “Director” me reconocía que yo había hecho lo suficiente para merecerlo. El reconocimiento era lo indignante. Como un ser en lo alto que “dirige” nuestras vidas.
Sin embargo su mirada reflejaba que a veces aunque nos merecemos, las cosas simplemente no llegan.
El peso de la fuerte educación cristiana recibida, con sus culpas, sus dictados sobre el “merecer” y  sus castigos, su régimen del premio al final del arco iris, cayó sobre mí como una pesada carga de repente.
Como quien descubre que su vida es una mentira. Como si alguien hubiera corrido un velo delante de mis ojos.
Me parece que, al final, las cosas no se merecen, se dan o no_ le dije a Vera.
“The moral and religious system which Jesus Christ transmitted to us is the best the world has ever seen, or can see.” – Benjamin Franklin

Ayer a la tarde llegué del trabajo y abrí mi mail. Allí en la bandeja de entrada, sin abrir, había un correo que había estado esperando toda la semana. Les cuento la previa:  el lunes me presentaron a una persona, ella mujer, con una carrera internacional importante, contactada con los gurúes de la moda más grosos del planeta.

Y a esta persona, le caí bien. Soy fácil de relacionar y muchas veces me encuentro en situaciones de RR PP aunque no lo sea por esta skill puntual. Cero falsedad, si la otra persona me agrada trato de ser lo más atenta y simpática posible.

Así lo enseño mamá.

Luego de dos horas de charla empática, me comentó de una búsqueda de una gerente mujer, de una consultora líder. Y que ella consideraba, tras dos horas de charla, risas y café, que yo reunía las condiciones para la posición. Así lo hice.

El mail que asomaba en mi In box era de la consultora, donde confirmaban la recepción de mi currículo, e inmediatamente a continuación, se lamentaban de mis pretensiones económicas, sin dejar abierta la posibilidad de negociación.

Sin saber si contestar el mail, aclarando lo obvio, que estaba dispuesta a negociar sobre mi margen, que yo valoraba la posición etc etc etc y demás cantos conocidos, recordé una de mis máximas favoritas, de la filosofía china: Cuando no puedes tomar una decisión, y te encuentras en un callejón sin salida, simplemente hay que dejar que las cosas se acomodan, sucedan, sean,  y fluyan, como el río.

Me desperté sobresaltada a la hora, con lágrimas en los ojos, angustiada como hacía años no me ocurría. Años.

Le mandé un sms a Vera, sin querer molestarla. Pero me llamó a los dos segundos preocupada para saber que me pasaba.

Primero le conté a Vera del mail. Y luego relaté la pesadilla que había tenido:

Estaba mi jefe hablando de un viaje a Italia, por la feria de moda. En el sueño, era como que siempre se decidía quien iba a viajar.  Quien iba a ser la afortunada. Y mi compañera dice: “Ah, seguro que a mi no me toca!”, victimizándose. A lo que mi jefe le responde, “Porque no? Esta vez podes ir vos, lo voy a hablar”

Indignada, ante tantas macanas que se mandaba ella siempre con el trabajo contrapuesto a mi buena performance (al menos señalada por mi jefe), me fui a hablar con el Director.  Pero estaba en reunión con mucha gente. Me vio que quería hablar con él, me pidió que esperara.

Esperé, esperé y esperé el momento indicado. La oportunidad.

Hasta que lo vi solo, y me dirigí hacia el, contenida, para no parecer emocional, pasional, como nos acusan a las mujeres.

Sin mediar palabra, pero de entrada excusándose, me dijo: Yo se que vos te lo merecés.

Y me puse a llorar ante el director, sin poder controlarme.

Llorando en mi cama, a medida que relataba el mal sueño a Vera, anclaba su real significado.

“Pero que sueño de mierda!”, me dijo inmediatamente. No tuve que explicarle nada. Ante tantos años de sacrificio no se requerían más palabras. Tiene sentido en nuestra historia. Uds. podrán no entender la angustia, les parecerá desmedida, pero nosotras si que la entendemos. Y como. La lucha, las injusticias, los sacrificios.

Hace mucho que estoy esperando la oportunidad.
Creo en “merecer” más que en factor suerte o trepar como mantis, con jugarretas bajas o políticas, con movidas maquiavélicas. Creo en merecer. Y creo en merecer el puesto que no llega.
Creo en merecer el amor que no llega.

“Yo se que te lo mereces”, resonaba.

Como un padre, un Dios, una figura superyoico, una figura de autoridad, el “Director” me reconocía que yo había hecho lo suficiente para merecerlo. El reconocimiento era lo indignante.  El tipo sabía, no era que no lo mereciera aún, o que no lo viera. Como un ser en lo alto que “dirige” nuestras vidas, me afirmaba “yo se”.

Sin embargo su mirada  reflejaba que a veces aunque nos merecemos, las cosas simplemente no llegan.

El peso de la fuerte educación cristiana recibida, con sus culpas, sus dictados sobre el “merecer” y  sus castigos, su régimen del premio al final del arco iris, cayó sobre mí como una pesada carga de repente.

Como quien descubre que su vida es una mentira. Como si alguien hubiera corrido un velo delante de mis ojos.

Me parece que, al final, las cosas no se merecen, se dan o no _  le dije a Vera.

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