Archive | noviembre, 2009

Luli y su papá

29 Nov

…continuación de post :  Ex modelo 1

A father is always making his baby into a little woman.  And when she is a woman he turns her back again”  ~Enid Bagnold

Arremetí contra Luli diciéndole la clásica:

“No te preocupes por estas yeguas resentidas, la apariencia física está sobrevalorada”

“El que te quiere te va a querer así, con 18 kilos más o menos, esto no suma. El resto es cotillón”

“El mejor sexo de mi vida lo tuve con kilos demás, con eso te digo todo”

“Ya te vas a poner diosa de nuevo. Y linda sos igual”

Yo sabía que en realidad no le importaba tanto su sobrepeso como su malestar interior, y cómo este se expresa siempre afuera. Y no obvio lo importante que es para todas sentirnos lindas. Es intrínseco a lo femenino. No está atado a un número en la balanza. Sino a la correspondencia entre interior y exterior. Pero a veces solo hay que contener y hacer refuerzo yoico.

Luli me dejó en el bar y se dirigió a su terapia.  Tiró el bolso sobre el diván, sin poder refrenar las lágrimas y le contó, alterada, Word for Word, a su terapeuta, el episodio en el local del shopping.

Extendiéndose en por qué, aún ya recuperada de su relación nefasta con ese ex que la dejó así, no podía sostener una dieta.

“No puedo volver atrás”- Tiró, agitando las manos sobre el diván.

“A medida que me abandonaba, yo ganaba peso”

“Cómo puedo compensar, siento que estoy pagando algo a veces”

Los que somos licenciados en psicología nos regocijamos en las palabras que uno escucha a través de la asociación libre, sobre todo sin diván de por medio, todos los días, a todas horas.

“Luli, como bien dijiste no podés volver el tiempo atrás. No podés hacer todo distinto, no podés recuperar lo que perdiste. No se compensa el pasado. No se paga ni se compensa en la balanza ganando kilos ni sumando penas ni culpas. Tenés que asumir el presente para reconstruir el futuro. Las personas viven sosteniendo presentes inexistentes” _ hizo la intervención terapéutica la psicóloga.

Luli en silencio. Las palabras no salían. Los pensamientos la avasallaban.

La famosa distancia entre el pensar y el decir de Freud.

“Luli, decí lo primero que se te ocurra, aunque creas que no tiene que ver con nada”

“Papá y yo fuimos al río hace 10 años”_ escupió.

“si…”_ te escucho.

“ Papá y yo éramos bastante unidos antes. Yo de chica esperaba siempre la hora a la que llegara. Era como mi salvador. Del aburrimiento diario, del tedio, del abandono. De la dictadura, de la frustración. Era mi hora favorita del día, su llegada, y salía corriendo a abrazarlo. A partir de ese momento, todo era felicidad. Un Edipo de mierda. Yo siempre, en el fondo, sentía un poco de lástima por él. Sentía que el hacía todo por hacernos felices, notaba ese esfuerzo extra por contentar a mamá, por hacernos reír, como una dosis de esfuerzo innecesario que yo no compraba, a pesar de ser muy chica”

“Entonces, lo obvio. Quería colaborar con el. Mi amor por el, hizo que poco a poco yo ayudara en la farsa, con mi sonrisa. Sonrisa que el siempre elogiaba, sosteniendo la escena de familia perfecta con mis dientes blancos, mis labios de frutilla y mis ojos de distinto color. Ahora que me acuerdo, se me cruza una imagen”

“Cuál?”

“El bautismo de mi tercer hermana. Mamá tenía uno de sus berrinches, egoístas, incomprensibles. Inmaduros. Sin justificación, que años después entendí que eran ataques de frustración. Se había enojado por una boludez, y todos teníamos que correr atrás de ella. Empañó todo el festejo. Toda la alegría. Porque ella misma no puede disfrutar. A mis 8 años recuerdo sentir, realmente sentir que mamá era más chica que yo. Lo que estaba mal, muy mal. Yo estaba enojada con ella, porque tenía que arruinarlo todo. Si la farsa estaba bien. Claro que en esa época yo no pensaba que era una farsa.”

“Sacaron la foto, y aun hoy la tengo en mi agenda. Si la vieras…es tan clara…

Mi sonrisa perfecta, tomando a papá de la mano.

Papá sonriendo, adecuado, justo, ubicado.

Mamá y mi otra hermana, con la peor cara.”

“10 años después, papá me llevó al río, me pidió disculpas. En su modo errático. Yo no entendía nada.”

Papá no es de pedir disculpas ni de muchas palabras.

“Yo que quería protegerlas, aprendí tarde, que no se puede proteger de todo, que yo no era suficiente. Que todo, absolutamente todo se paga.  Pero lo que no sabía, es que ibas a pagar vos. Ocupando lugares que no te corresponden, queriendo compensar, funciones que no te atañen, sosteniendo mi infelicidad.

“Papá, yo soy feliz, no te preocupes por mi”_ dije, autòmata y bien aprendida.

“Le Sostuve la mano, con la mirada fuerte y sonreí. Papá ama mi sonrisa.”

“Compensando su vida con la mía. Pagando su precio por mi felicidad”_ hilaba Luli sobre el diván, comprendiendo, abriendo los ojos.


Al lunes siguiente Luli empezó la dieta.

Vivi sabe

27 Nov

“Your girl is lovely, Hubble”

Carry, Sex and the City, at Big`s wedding.

….

Vivi miró  su celu y sonrió para sus adentros.

Vivi sonríe mucho para sus adentros.

Esta vez no quise mirar para otro lado y ser discreta; la miré, y le pregunté: “que pasa?”

Abre el celular y me pone de frente el mensaje:

De Lautaro

A Vivi

“Sos la mujer más fantástica y maravillosa que conocí en mi vida”

Me reí.

Le dije la obvia y simple frase sin compromiso y con tono charme “qué lindo!!!”

Pero esta vez Vivi no quiso guardarse el resto de sus pensamientos. Y los  compartió con quien puede comprenderla. Donde las palabras llegan.

“¿Sabes lo que me costó que alguien me diga esto y que a la vez no me tenga miedo? Y que me diga, cenemos mañana, y que a las 3 horas se acueste conmigo porque no puede evitarlo? Pero lo primero que tuve que hacer es decirlo. Yo quiero y merezco esto”

Ella conoce algunas de mis experiencias pasadas, y yo algunas de las suyas.

Nos encontramos sin quererlo un par de veces en el baño limpiando lágrimas y maquillandolas con delineador, para que no se note, riendo de nuestras tácticas para llorar sin que se escuche.

Llegar  a pisar la década de los 30 solas no ha sido sin ningún costo.

Eso de ser fantásticas, ideales, maravillosas, y sin embargo, muy caras; nos es familiar.

Tan cara que sos incomprable.

Tan genial, inspiradora, “la musa”, como me bautizara Juan en los montes andaluces.

Recordé el día en que G. entró a la iglesia, magnífico, bello, triste. Como si fuera a hacer un trámite. Como si estuviera en la Anses para realizar una declaración Jurada. Como el siguiente paso en la lista de Los must de la vida. Con la misma superficialidad con la que  se compra una camisa. Funcional.

“El amor de la vida no existe, la practicidad es lo que vale”- me había dicho, dos días antes.

Y se casó nomás.

Sin vértigo, sin emociones.

Yo espié desde la esquina. Yo, que había sido fantástica, maravillosa, ideal, quedaría hasta el día de hoy grabada en su mente con nostalgia, con arrepentimiento, en sus sueños de día, cada vez que paso por la puerta de su negocio, como “la que perdí”, “la que no pude tener”.

Esa necesidad de melancolía, ese objeto que cubrirá por siempre la necesidad de ser ese “What if”. Esas ansias románticas de viejo, donde recordar un sueño que no fue.

Esa misma necesidad de no materializar el máximo deseo, porque simplemente es mucho mejor y fácil no hacerlo, y llevarlo por siempre como un fantasma que cubra las necesidades en momentos de aburrimiento, de laxitud, de desidia, de vacío.

Un objeto acorde a la necesidad psíquica de G., y no una persona real de carne y hueso a quien amar.

Le dije a Vivi:

“Tengo esta conversación tantas veces repetidamente en mi vida que ya me aburre hablar, y no puedo creer que la mayoría de la gente que conozco no vea estas obviedades para mi. Quedás suspendida en el aire, flotando, inalcanzable en sus mentes, pero a la noche, la que se acuesta sola soy yo”

Vivi sabe la historia. Pero con unos años más de psicoanálisis que Lautaro y que yo encima, y mucha pero mucha más sabiduría, me miró a mis ojos, tristes, acostumbrados y remató:

“Sos cara Carla. Pero el problema no es tu precio, sino que son pobres para vos. No tienen lo suficiente para comprarte. Llegará Lautaro para vos, y verá tu precio y no podrá evitar hacer todo lo que tenga a su alcance para tenerte en su cama. No hay fuerza que lo impida”

Llegó justo un sms de Brasil. Recordé el chat con el escocés.

Y sonreí.

Tenes razón Vivi. Solo está cruzando el planeta.

morocho al rescate

26 Nov

Ayer volví de Brasil en avión.

No tengo pánico a los aviones, pero convengamos que las turbulencias no le hacen gracia a nadie.

Gracias a mis momentos de alta antisociabilidad y al espacio del avión, salí lentamente de mi asiento de fila 2 donde veía a las azafatas comer sándwiches mientras nosotros estábamos starving desde hacía 5 horas, sin un vaso de agua, atrapada entre dos alemanes con cara de amargura para disponerme más cómoda a estudiar para mi parcial del viernes  en los asientos vacíos.

De repente, lo peor: un pozo de aire. Turbulencia. Afuera relámpagos.

La consabida cantinela del capitán diciendo que no nos alarmemos.

Pensé “acabo de escribir el post de que se me acabó la malas uerte serial y ahora termino desintegrada en el espacio aéreo, que buen final”

Las lágrimas asomaron, el terror, el pánico.

“Moriré sola nomás… Ni un hijo, ni el árbol plantado, mi gata quedará finalmente con mi madre…jeje.”

Sin ningún tipo de conciencia ni vergüenza, empecé desesperada a mirar para todos lados hacia algún alma caritativa.

Y ahí estaba él, lindo, cuarentón, morocho con traje:

“eso de ahí afuera es una tormenta eléctrica?”_ le dije, angustiada, llorando.

“si, no te asustes, estás llorando?”

“no, nada que ver…” _ mentí temblorosa

Inesperadamente, el sujeto en cuestión me tomó la mano desde el asiento trasero y me dijo:

“no pasa nada, agarrame que ya termina esto”

La sorpresa de la situación y la mano fuerte del morocho, superó el vértigo de montaña rusa. Alguien al fin me sostenía a mi.

“sin anillo”_pensé, desviando mis pensamientos de muerte trágica y joven a lo Marilyn.

Con las manos entrelazadas, empezamos a hablar de Nietzsche, ya que vió mis apuntes en el asiento vacío.

Hablamos de Kafka.

De Foucault.

De Camus, de Beauviour.

Para cuando terminamos la charla altamente intelectualoide, aterrizamos; y para cuando aterrizamos yo ya estaba tímida, callada nuevamente.

“te asustaste no?”

“si, bueno me pasa a veces, gracias, que vergüenza”_ balbuceé.

Como el diálogo quedó ahí y no soy digamos la mina encaradora, me fui a Migraciones, frustada,sola,  enojada conmigo misma.

Mientras esperaba mis valijas, y ya inmersa en los reproches de ser tan “quedada”, apareció Mr. E. por el costado.

“Eh, te fuiste sin saludar”_ me increpó.

“mierda, como en las pelis…”

Y se quedó conmigo, me acompañó a la puerta, y saludó a mis padres que me habían venido a buscar a lo lejos. P

Papá con su gesto de nada como siempre, mi mamá con su cara de desborde, también como siempre.

“Bueno, encantado de conocerte, que tengas buen regreso” me saludó, dandome la mano, pasándome a la vez su tarjeta personal.

Azorada, miré la e card con su celular. Tenía escrito:

“Por si te agarra nuevamente miedo sola, mi cel es xxxx, digo, o para seguir con Nietzsche”

Definitivamente arrancó una nueva etapa.

el fin de la mala suerte serial?

23 Nov

“Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando, también nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue, no te muevas. Descansa. Ya verás lo que ocurre a continuación.”


Mujeres que corren con los lobos, Clarisa Pinkola Estes

 Vera mi besta, abrió su blog a partir de la más que hipótesis de la mala suerte serial.

En madrugadas dolientes con tés importados y lágrimas ante nuevas desiluciones amorosas, elucubramos esta teoría.

 La parte que me toca a mi en su hipótesis, tiene que ver con fenómenos astrales. Cuando el racionalismo y la psicología analítica que tan bien me he es ponderada, incluso se dice que es uno de mis dones y por especialistas en el tema!, no explican la catastrófica sucesión de eventos consecutivos de resolución desfavorable, me vi compelida a salir del racionalismo y sus paradigmas y apelar al pensamiento mágico: son las estrellas.

 Que se entienda: en tiempos de desesperación, y cuando este se ha prolongado en años, me gusta jugar como cuando tenía 5.

Hace tiempo la pitonisa me hizo una carta natal. Vi proyectada en ella gran parte de mis fortalezas, debilidades, obstáculos y oportunidades de una manera que aún para una descreída como yo lo era, me shockeó.

Luego leí el Tao,  y me hice una investigadora de paradigmas orientales, de buscar explicaciones del mundo y sus eventso mãs alla de la cosmovisión occidental, avalada por el positivismo cientificista y el dualismo cartesiano.

Yo naci complicada. Saturno me ha jodido la vida desde hace 6 años.

Resulta que cuando nací, ya mi abuela me contaba que me gestaron en la noche de la famosa tormenta del 77, que rompió techos, ventanas. Un vendaval.

Tengo una carta natal rara, con el elemento aire en desproporción abismal, unas tiradas de tarot siempre llenas de oros pero con mucha luna dando vueltas, con una falta de confianza en mi misma mas que importante.

Hasta 6 años atrás, Carla era una de las afortunadas.

Carla era exitosa con los estudios, hombre que quería, lo tenia. Economicamente sin preocupaciones, si quería viajar viajaba. Amigas tenia muchas, y era muy reconocida en mi grupo incluso como una de las divinas.

Hasta que, Saturno empezó a moverse en mi astrología.

Todo empezó a salir mal.

El hombre con el que me iba a casar no era el hombre de mis sueños, aun amándolo. Estaba bien para ese momento, pero para el futuro? Podía continuar la vida sin tanto cuestionamiento, más fácil, o dejarlo.

El trabajo que tenia empezó a ser una pesadilla donde cada oportunidad que surgía, aparecia una bitch que me obstaculizaba crecer, en situaciones increíbles, donde siempre en el último minuto se me cerraban las puertas.

Empecé a escuchar más veces de las que quisiera esto de  ¨solo a vos te pasan estas cosas¨. Situaciones incrébles, injustas.

Empece a darme cuenta que mi grupo de amigos era bastante superficial y que tenia que realizar una gran, gran poda, dolorosísima.

Y empece a ser otra mujer.

Y empecé a elucuburar la teoría estelar, a intuirla. Hay, para ser bien simplistas y reduccionistas, una parte del mundo, las más de las que interactúo que se encuentran en un 50 % donde los eventos son favorables, las cosas salen fluidas, hay dificultades pero de calibre menor, o las tragedias son esporádicas y no consecutivas.

El gran problema es interactuar día a día con esta porción.

De estar en mi mitad ubicada, desgraciada, me sentiría menos freak. Todos seríamos igualmente desgraciados, con incluso la ventaja de ver que hay algunos más desgraciados que vos y gozar asi de leves momentos de sentirte no tan miserable.

La realidad es que también esta teoría sostiene que es cíclica, con lo cual en cuanto las cosas empiecen a cambiar para mi, se les empieza a complicar a la mitad hoy afortunada.

Una serie de eventos me están marcando el fin de la mala suerte serial, al menos por un tiempo, y también de aquellos que forman parte hace años de esta zona maléfica.

Eventos locos suceden donde el factor buena suerte resuelve en mi favor. Una y otra vez. Desde el trébol.

Un saco que pierdo en la calle, y lo encuentro 8 cuadras atrás 4 horas más tarde.

Me siento en una conferencia y la mujer a mi lado es una capa total de aquello a lo que yo aspiro, y no solo se copa conmigo sino que intercambiamos datos, y proyectos.

Me reconocen en uno de mis trabajos, como fantástica.

Me están surgiendo fluidamente proyectos nuevos que me entusiasman y mucho.

Fluye todo, todo sale solo, oportunidades, salidas, nuevas personas, corre fluído, no detiene, no para.

Pero sobre todo, empiezo a ser feliz con el momento actual. Lejos de pensar siempre a futuro, me permito disfrutar del hoy a la noche, de preparar una buena cena para alguien especial, de mimar a mi gata, de jugar con mi ahijado Juan, de ver a mis amigas.

A veces para ser feliz hay que pulir. Pulir no es ta tarea facil; como el duelo, implica dolor. Dolor por lo que no es o no puede ser. Una de las tareas este año fue la de hacer un leve recorte de jardinería quitando la maleza, sacando gente con mala vibra, gente copada pero que no aporta, gente que no sabe valorarte.

Pulir y Podar  es tan doloroso que a veces he tenido que dejar en el camino a gente que amaba.

No es fácil pero, ya se ven los resultados.

Porque el corazón tiene una capacidad limitada, y hay que hacer espacio.

Limpieza de disco.

Formatear.

El trabajo de hacerse una la mujer que una quiere, reencontrarse con esa que una quiere ser, desde siempre, incluso desde antes de saber como queríamos ser, tiene mucho trabajo encima, mucha valentía, mucho dolor.

Exige CREER en una.

Porque antes yo ERA para otros. En función de un otro.

Porque hay que aprender primero a SER para una.

Porque lo que tanto buscaba, era a MI MISMA como quería.

Hoy soy feliz, disfruto de mi soltería, no espero ningún príncipe que me rescate.

Porque yo ya me rescaté  sola.

el rebelde nerd

22 Nov

Hoy los dejo con un excelente nuevo relato de mi amigo Ramiro Lopez, una delicia, que a falta de blog propio, ve la luz en este espacio.

Proximamente publicare una de mis tantas conversaciones con el.

besos desde Brasil!!!

15 segundos

 Era raro. Uno no espera ver su nombre en el diario. La razón es que la mayoría de nosotros salimos en el diario una vez en la vida, o mejor dicho después, en la sección de obituarios. Y la verdad es que uno no espera con ansias la ocasión, y aunque así fuera no puede disfrutar de tan dudosa y fugaz popularidad.

Pero mi nombre estaba en el diario. Clarito. Y no estaba muerto ni mucho menos. Tenía veintitantos y me sentía medianamente saludable y a salvo. Me habían otorgado una distinción como mejor promedio nacional de mi carrera. En un escueto comunicado, la rectora me lo había adelantado, pero fiel a mis principios (y a mis limitaciones), no me había dejado impresionar y lo había comentado en casa con toda la naturalidad de que soy capaz. Y cuando digo naturalidad, piensen en el más insípido yogur descremado con cereales. Así soy yo, pero sin cereales.

De todas formas estaba al tanto de lo del diario, porque durante la mañana había recibido una colección de llamados al respecto. Siempre había sido el crédito de la familia (es un milagro que no se fueran a la bancarrota con semejante aval) y los festejantes se ocupaban de refrendarlo con toda clase de odas a mi supuesta inteligencia, aparentemente mensurable en números con decimales. Estaba acostumbrado a la lisonja fácil (es fácil felicitar cuando siempre te va bien) pero era y soy completamente inmune al elogio. Como dice una amiga, muestro un cierto“rechazo a los halagos” que a mi entender son una especie de opio sonoro que te duerme de a poco y te pasa factura un rato más tarde cuando se acaba la canzonetta y te quedás solo con tus cuitas. Marea tanto como la cerveza, pero cuando se te pasa el boleo, te duele algo más que la cabeza.

Me dispuse a enfrentar mi súbita popularidad, empalagosa y espesa como el dulce de leche, con gesto adusto y amargo. Como para la balancear los sabores…

El día transcurrió con toda  normalidad…. En el laburo empapelaron las carteleras con mi cara (recursos humanos siempre tuvo mal gusto) y no pararon de palmearme y felicitarme. Venían de todas partes, como hormigas. A algunos no los había visto en mi vida, pero parecía que ellos me conocían desde siempre. Mantenía como es de costumbre esa expresión de disgusto disfrazado de mueca que es tan simpática para los tontos y que algunas mentes perceptivas tan caras como escasas interpretan en cambio como falsa modestia. Y trataba de seguir trabajando, que al fin y al cabo es a lo que iba hasta los confines de la civilización de lunes a viernes. Para agasajo, ya tenía los mi barrio y la familia, y créanme que me bastaban. Pero había más.

Aquel día tan popular e inolvidable iba tener su corolario en la facu. No era habitual que llegara tarde. Pero aquella jornada los astros se conjugaron en mi contra. Eran las 7 y cuarto y todos estaban adentro. Cuando digo todos, quiero decir TODOS. Si hasta me pareció que el impresentable de Manzanares  (un personaje que asistía a clases de riguroso pantalón de jogging y ojotas) o la inquietante Greta Schubert (una misionera cuasi perfecta que se sentaba del otro lado del aula….bien lejos como a mí me gusta) que habían abandonado en primer año la carrera se habían hecho un tiempito para ir a recibirme… El aplauso cerrado me paró en seco cuando entré silencioso, cabeza gacha, dispuesto a zambullirme en el primer banco, que para mí sabía a trinchera salvadora. No quedó otra que saludar y agradecer y todo lo demás. El gordo Perez Balmaceda me miraba desde el estrado. Justo éste, pensé. Su diatriba duró una eternidad. Una vez más mi inefable cara de disgusto disfrazado hizo aparición. El gordo se quedó contento. Siempre le caí simpático y además supongo que lo salvé de dar clase.

Como las malas noticias nunca vienen solas, a los pocos días un señor de riguroso traje entregó en mano una invitación en un sobre cerrado y lacrado con el escudo en relieve.  Anunciaba lo que preveía. Salón Blanco, tal día a tal hora. El último paso hacia el abismo: ceremonia de premiación en la casa Rosada.

Aquel día decidí acelerar el paso, como cuando adelantás una película. Vi pasar a ráfagas a Menem y a media docena de tipos que mutaron de ministros a procesados unos años después. Había dos filas completas de nerds como yo, de todas partes del país. Me senté cerca de una futura odontóloga mendocina que afortunadamente no se parecía en nada al cliché de la buena estudiante. Por lo menos, pensé, hoy me tocó cerca… Todo pasó rapidísimo (por lo menos así quiero recordarlo) y cuando quise acordar andaba subido al escenario, con un diplomita en la mano, dispuesto a la foto final (si final!!!) Aproveché para hacer mi maldad de rigor, y mientras todos se codeaban para acercarse al centro, donde el Turco brillaba con su mejor traje, me puse en cuclillas y apoyé la mano entre las piernas, como acariciando una pelota imaginaria. Mientras el resto de los mejores promedios del país miraban fijo al frente, de pie, inalcanzables, meritorios, la foto me inmortalizó en la típica pose futbolera. Todavía me divierte imaginar el retrato conjunto enmarcado en el estudio de un importante abogado de Córdoba o en el escritorio de un diplomático de carrera. Lo mejor de cada casa, posando para lo posteridad, oteando el futuro, y a un costadito agachado y fuera de contexto el 4 de Almagro…

Salté del estrado y enfilé para el pasillo, dispuesto a escapar de esta persecución que se había prolongado quince días. Y ahí me esperaban.

El tiempo, mi tiempo empezó a correr. Tres pares de ojos me observaban, brillantes o mejor dicho brillosos., emocionados. Por primera vez desde que habíamos empezado con esta farsa, se me anudó la garganta. Despacito me acerqué, contando mentalmente, aflojando el nudo de la corbata en un vano intento de recuperar la compostura. Mis viejos y mi novia me miraban fijo, como extasiados.  Sonreí ya más relajado y me fui acercando. El tiempo se acababa. Los abracé y no les dije nada. 15 segundos exactos. Mis quince segundos de fama.

mujeres on line

17 Nov

@mujeresonline: el ecosistema ya esta, si funciona para ellos tien q funcionar para nosotras dice @vanesak #mujeresonline

@SolCab: En la primer mesa: dijo P Jebsen: cdo me dicen *no tengo mail*, respondo: bueno, te vas a quedar sola #mujeresonline

@theguapa 1 frase d @LorenaEA: “Los hombres que emprenden tienen miedo de fracasar, las mujeres, de que les vaya muy bien” #mujeresonline

@carlospirovano in reply to @carla_york hasta me dieron ganas de ser una mujer online!

El viernes pasado asistí al evento Mujeres On Line. Realmente tenía muchas expectativas, y fueron no solo ampliamente satisfechas sino que la experiencia fue totalmente inspiradora y renovadora.

Encontrarme con mujeres inquietas, perfeccionistas, que aspiran a más, que luchan, que buscan, que no se quedan en un punto sino que están en permanente crecimiento y evolución, y que además sostienen familias, pareja, amistades.

No pude quedarme todo el día, pero escuché a estas mujeres emprendedoras, informadas y multitasking, totalmente fascinada.

Como Patricia Jebsen (qué mujer!!!) bien dijo: la mujer como una equilibrista de bolas en el aire, que debe aprender a manejar al mismo tiempo.

Y quiero rescatar este último punto.

Las mujeres por naturaleza, como bien se dijo, somos multitask desde tiempos antiguos. Que seamos buenas en muchas cosas a la vez (a la inversa de los hombres que por lo general focalizan en un área) es parte de nuestra genética.

Me sentí plenamente identificada con, cómo además de hacer muchas cosas, queremos ser “perfectas”, sabiendo obviamente que es imposible. Nos exigimos, nos sacrificamos, nos pedimos cada vez más.

Queremos ser buenas profesionales, crecer, aprender, tender redes.

Ser buenas amigas.

Ser compañeras con nuestras parejas.

Ser buenas amantes.

Ir al gimnasio y mantener la dieta para sentirnos bien con nosotras (y hasta hacer buen tiempo en alguna maratón!)

Estar a la moda.

Estar lindas.

Y muchas cosas más.

Quiero rescatar en este punto, la dimensión del placer, del deseo, y no del “tengo que”.

Tanto más fácil cuando sale con ganas, cuando se siente, cuando nos permitimos fallar, y cuando no son tareas programadas por el deber.

Amo estar con mis amigas, pedir delivery si ninguna pudo preparar alguna comida, no ir al gimnasio si prefiero ver una peli con alguien especial, jugar con mi ahijado, comprarme cremas, pero que difícil relajar a veces sin sentirnos presionadas a ser perfectas.

No olvidarnos de sentir ganas, de no quedarnos atrapadas en la obligación constante de la autoexigencia.

Quiero también decir que fue no solo inspirador escuchar a estas muejres, sino que además me permitió conocer gente nueva charlando e intercambiar contactos, reconocer a lectores del blog! Lo cual fue muy divertido. Agradecer a Paula Carri, Laura Paonessa y Cecilia Nuñez por todo y felicitarlas por la excelente organización.

En el camino de quien queremos ser, estar con ustedes el viernes pasado fue un antes y un después.

Y recordé otras mujeres inspiracionales en mi vida: mamá, mis abuelas, mis tías, mis hermanas.

De a poco les iré contando sobre ellas.

Carla

Diario, mar Egeo

16 Nov

“What you leave behind is not what is engraved in stone monuments, but what is woven into the lives of others”
Pericles

Eran las 2 am, estábamos cansados, agotados, nos conocíamos hacía pocas horas, pero no podíamos dormir, perdidos en la nada, maravillados de habernos encontrado.

Como chicos, jugábamos en la popa, hacíamos titanic, bailábamos, cantábamos.

La magnificencia del paisaje era conmovedor, so touching.

Recorriendo el Mar Egeo, avizorando Naxos, Paros, con destino a Santorini, una de las más firmes candidatas a ser la atlantis perdida.

La luna gigante, iluminaba la oscuridad absoluta de esas tierras míticas, mágicas, que acostumbré a soñar en las aburridísimas clases de historia del colegio.

Las pocas palabras que sonaban eran griegas y llenas de antigüedad

Y él y yo, nos apoyábamos en la baranda, ante la solemnidad y soledad de la noche griega, tratando de abarcar la noche, inútilmente.

Mirando sin poder creer que estábamos ahí, en ese lugar perdido del mundo.

Juro que se sentían los dioses.

Sale el capitán, nos mira, le contamos de donde somos.

En eso el uru le dice:

Yo le dije que largue al novio aburrido ese que tiene, y que se ponga a viajar conmigo y nos casamos en alguna de estas islas.

El capitán me intentaba convencer…

Mi rigidez moral de por entonces, ciega, no soportó ni siquiera un beso, pero me moría de risa y de amor.

Y empezó a cantarme:

Cada día que pasa crece esta locura
El unguento de tus labios es mi cura
Tu me domas con el circo de tus besos
y milito en la frontera de tus huesos

Es mejor vivir un día contigo
que vivir mil años sin tu abrigo
Es por eso que hoy te pido

que me des tu cariño
para yo quedarme
Un minuto me basta vida
para enamorarte

Escalar el cielo abierto de tu boca
y orbitar en tus galaxias se me antoja…

Aclaro que al día de hoy, nos seguimos viendo con uru y esta canción es una de mis favoritas…


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