Archivo | noviembre, 2010

Follow o unfollow, that´s the question

24 Nov

“No estoy preparada para darle unfollow”

Sentenció Marina, mientras entraba al muro del facebook de Lucio y sufría revisando el álbum “Con amorcis” que databa de hacía 2 meses atrás ante cada foto que los había retratado en Mar de las Pampas.

Ya no bastaba con tirar cartas de amor, fotos, y algún que otro cd.

El registro virtual de su historia de amor de 4 meses la acosaba en cada red social.

Así se habían conocido, entre tuit y tuit, riéndose, de madrugada, mientras ella estudiaba para la facu y él estaba desempleado.

El primer encuentro a ciegas, fue esperado no solo por Marina y Lucio sino por todo el timeline compartido de seres extraños, pero que habían vivenciado tuit a tuit el histeriqueo. Nada más entretenido que la novela de la tarde a los ojos de todo Voyeur de redes sociales.

Todo concluyó cuando él consiguió trabajo y empezó a frecuentar más a una de sus nuevas compañeras que a la PC.

Lentamente, luego del abrupto corte, Marina tuvo que presenciar ver a su ex con la usurpadora, vía Facebook, en la casa de Lucio, con los amigos de Lucio, con la madre de Lucio, albums que ella nunca había llegado a completar con el susodicho. Todo lo que parecía que era “apresurado y me estás asfixiando” con Marina, la nueva había logrado conquistar rápidamente en el muro de la relación con el afamado Lucio.

Ante cada nuevo tuit de @lucio45, la sola presencia del avatar en el timeline le paralizaba el corazón, pero tampoco tomaba la decisión de borrarlo en una acción más masoquista que valiente.

Se empezó a hacer costumbre acompañarla para ir a chequear los lugares donde Lucio hacía foursquare, aún cuando no estábamos de acuerdo. Armó una columna especial para él en el Tweetdeck donde tenía su search actualizado a cada momento. La potencial stalker en la que se había convertido y la creciente obsesión nos hizo alertarla y  pedirle que lo borre de sus redes, y así retome su vida de una vez por todas.

Cualquier duelo es un proceso de desenvestidura libidinal, es decir, cada recuerdo o vivencia, tienen una intensidad en nuestra cabeza y en nuestro corazón porque están cargados afectivamente, y es el duelo el proceso inverso de esta carga. Los vamos “descargando de afecto”, por decirlo fácil, y el proceso de quita de este afecto, recuerdo por recuerdo, es doloroso.

No importaba si lo leía en TW, Facebook, si escondía el celu para no llorar ante la lectura de los viejos sms, que aún guardaba. Lucio estaba grabado a fuego en su cabeza y en su corazón, el objeto de su obsesión; las redes sociales no son más que un medio más no la causa.

Recién después de 6 meses, Marina empezó a olvidarse de chequear su TL diariamente y torturarse con el Facebook dejó de tener sentido.

Otras cosas ocuparon su cabeza.

Hasta que un día escribió el tweet: Adiós.

Al fin quitó la pesada carga afectiva al último recuerdo, vió que no valía la pena cambiar su user y apretó unfollow, pero no en su timeline, sino en su cabeza.

Porque también es un click en la mente lo que nos libera de estar pendientes de alguien.

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La libido de Lara

17 Nov

Lara llegó a las 8:15 sabiendo que la fichada pasada en varios minutos del horario estipulado podía ser causal de una llamada de atención de la gerencia de Recursos Humanos. El mismo murmullo de siempre de sus compañeros seguiría a continuación, con las criticas a sus llegadas tarde, mientras que ellos nunca reparaban en sus más de dos horas de tomar mate, charlas banales sobre la fiesta de fin de año, quién había sido la última que se había hecho las tetas en la empresa, o simplemente el último programa de Tinelli.

Las uñas comidas, sin una gota de maquillaje, el pelo enmarañado y ropa negra “así nunca fallas pero a la vez no tenés que pensar”, le agregaba Lara al look diario un pañuelo de color para disimular el tedio y el embole de tono oscuro; y así poder encarar una vez más la jornada laboral.

Su única confidente era Marga, otra solterona de treinta y largos como ella, de ropas oscuras y pañuelos de color, con quien habían sido las desventuras amorosas más que los puntos en común las que las habían acercado a lo largo de los años en una fecunda amistad. Se reían de la chatura alrededor, de los temas de conversación, sintiéndose ambas una isla en esa oficina, situada en los confines del conurbano, esperando que un día suceda algo que las saque de ese lugar, jugando sus partes neuróticas bajo la forma del cuento de la princesa atrapada en la torre.

“Lara tenés que crearte tu universo paralelo. Sobrevivir acá se trata de eso. Unas se encargan de hablar por teléfono con el amante, otras se encargan de hablar con sus hijos y ser madres vía teléfono, yo me la paso en twitter boludeando; armá tu universo propio y la vas a pasar mejor!”

“Lo sé! Pero no puedo….Entiendo que este laburo les es funcional a sus vidas; si yo no tuviera más ambiciones laborales y tuviera 3 hijos, probablemente este laburo sería perfecto: estoy esclavizada, necesito la guita y no puedo irme.”

Esa tarde Lara tuvo su sesión semanal de terapia. Retomaron los mismos puntos problemáticos de siempre: la falta de pareja, el trabajo tedioso, sus ganas de independizarse de la casa familiar. En qué fallaba, qué tenía Juan, que Pablo no le puedo dar, y porqué se enganchó con Daniel, todos fracasos amorosos. Juan, Pablo y Daniel bien podrían haber colaborado económicamente con la tarifa mensual del terapeuta, por todos los daños. Cuándo habrá derecho a reclamar por daños y perjuicios a los ex novios? Pensaba Lara.

“En el fondo Lara, el punto no es qué pasó con quien. El tema es cómo fueron todos funcionales a tu estilo de vida”- dijo su terapeuta, Carlos.

“Cómo? Yo me enamoré! Y sufrí de verdad!”- se indignó Lara

“Si, pero también te dieron una razón para sostener un lugar; te pusiste linda, te arreglabas, tenías un motivo para ir a trabajar todos los días durante 6 años a TEDIO S.A.”

Lara se lo quedó mirando.

“Si, Lara, todos, absolutamente todos fueron compañeros de trabajo, hombres muy chatos, tipos que no son para vos, que no te enamorarían de no ser porque te permiten distraerte; con ellos armaste un mundo fantástico dentro de la oficina, y tuviste la motivación suficiente para poder cobrar a fin de mes; sin ellos, hace mucho que te hubieras ido.

“Recién ahora que no tenés un distractor amoroso te das cuenta del embole, y al fin y al cabo no sos tan diferente a tus compañeras. Tendrás que hacer tu salida exogámica, y buscar de quien enamorarte por razones más poderosas que las capitalistas. Lara, no te sientas mal, se llama ser parte de la cultura laboral

” Lo que digo, Lara, es que también en vos este laburo fue funcional, no fueron hijos ni familias grandes las que te ataron al sueldo de cada mes; sino hombres descoloridos que recibieron tus ansias famélicas de depositar la libido en algo”

Porque no hay peor peligro que tener la libido desocupada, flotando, porque se te pega a cualquier objeto, sin discriminación alguna.

Lara volvió al día siguiente, y cuando a las 8.16 se sentó en su escritorio de siempre, no se vió sola frente a la pc, sino acompañada de los fantasmas de Daniel, Pablo y Juan. . .

Mitología posmoderna

12 Nov

Hace poco estuve en una clase de psicoanálisis y uno de sus exponentes era un experto en mitología. Quiero contarles algo de esto y enlazar una reflexión en este post.

Un mito es una historia sagrada, fundacional, constituyente de valores y creencias de una comunidad pero bajo la forma de un relato, preferentemente fabulesco. Sirve a la transmisión de la educación.

Por ejemplo, el mito del héroe, muy fuerte en la antigüedad, apunta a la aceptación del destino, (muy griego esto), como algo positivo: engrandecer el propio destino en una acepción positiva. De esa manera cada cual aceptaba su rol en la sociedad sin peros, ya que era el destino que le había tocado desde el nacimiento; o al menos esa era la idea.

“Que llegues  a ser quien YA eres”

 

Lo esencial  del mito del héroe es la prueba. Por ejemplo la prueba del minotauro (siempre hay un monstruo a quien enfrentar).Así, la idea de la prueba es esencial a la morfología mitológica del mito del héroe. Y era organizador en la época de los griegos y romanos, como paradigma de conducta, de lo valorado por esa sociedad, de ahí su reproducción a través de la educación.

Otro mito masculino son los llamados mitos de “Pasaje” (correlato judío podría ser el bar mitzvah). Perseo, por ejemplo, se enfrenta a la gorgona de lo cabellos de serpiente y mirada paralizadora; de su éxito depende el pasaje a ser un hombre y dejar de ser un niño. Es un corte tajante. Si queremos profundizar, podría verse al monstruo como una “Gran madre”, y su muerte como el corte edípico que lo abre a la sexualidad y a la exogamia.

Preguntamos entonces, cómo era el caso de la mujer. Sin embargo, el profesor nos dijo, que nada hace un corte tajante desde la mitología.

Nos explicó que, eso no era por “discriminación” tal como parecía; sino que se debe a que la mujer tiene un corte natural (no social) en la menarca, hecho por el cual se transforma a ojos de la sociedad, antigua y moderna, en una mujer.

Y además, porque la mujer antigua encontraba sus parámetros de conducta como adulta, en su Identificación con las diosas:

 

Artemis como la diosa virginal

Demeter como la madre

Afrodita como la mujer sexual

 

Una mujer fragmentada, por cierto, ya que no había una sola diosa que representara a la mujer en su integridad. O sos una cosa o la otra.

O sos madre, o promiscua, o virgen.

 

Y qué pasa hoy día con el hombre y la mujer?

El hombre se inicia en el mundo adulto a través de la primer relación sexual, tratando aún de lleva a cabo pruebas que demuestren su hombría, ante sí, su padre y su grupo de amigos.

La mujer?

 

Sigue identificándose con las diosas de su época;

por lo general, de aspecto anoréxico, de belleza irreal, frustrándose constantemente.

 

 

 

 

 

Robar el alma

8 Nov

“Para  alguien a quien no le mata la culpa el haberme robado una parte del alma”

de alguna canción que escuché por ahí

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Pato vivía con Mauricio hacía un año cuando un buen día, se encontró al llegar a su casa con un cartel que decía “NO puedo más, perdoname”.  Sin discusión previa que amerite ese final, sin terceros en discordia a simple vista, desapareció sin más, sin explicaciones, dejando la casa y a Pato con una dermatitis avergonzante y una displacia mamaria en su cuerpo somatizante.

Cindy perdió un embarazo de dos meses en la bella Andalucía donde había ido a recalar tras una larga historia de amor a distancia, comprobando que lo idílico de las películas que no te cuentan el “qué pasa después de THE END”, no era tan romántico al final. Sola, deambulando por guardias de hospital con un aborto espontáneo, mientras su novio se alejaba por “no poder manejar la situación”, sin amigos y sin familia, terminó la noche charlando con una monja en una fría cama de hospital, sin vida dentro y sin muchas esperanzas.

Laura volvió a su casa exultante tras conseguir un nuevo puesto de trabajo de gerente, con un champagne en mano para festejar cuando vió la escena: Su amor estaba en la cama con la piba de la fotocopiadora de la vuelta, a quien siempre Ezequiel tildaba de impresentable frente a las aptitudes gerenciales de Laura. Al menos, en la cama, parecía que era más que apta.

Teresa no pudo creer cuando, tras perder a su madre en pleno velatorio, su novio de hacía más de 7 años, le decía, alegre y sin ninguna señal de dolor,  “Estás más flaca y linda que nunca hoy”. Tras una larga relación donde Pablo se encargaba siempre de desestimarla física y psicológicamente, ella decidió que ese finalmente era el precio de su dignidad, y nunca más volvió a verlo poniendo el punto final que hacía tanto no podía dar.

Porque no hay nada más perfecto, que la sincronización  de dos psiques que se complementan, destructivas y cíclicas, no desde el amor, sino desde la  enfermedad.

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