Archive | diciembre, 2010

Sobre la percepción de la realidad. Parte 1

21 Dic

Para la casta de mujeres que andan dudando de su percepción de la realidad y les hacen creer que fantasearon historias.

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Carolina siempre se decía a si misma:

Nunca voy a salir con un tipo recién separado”

Eso sí; Leo no era el tipo con el que “estaba saliendo” se dijo.

Se veían, la pasaban bien, buen sexo, pelis, y ningún compromiso. No se estaba mintiendo a si misma, simplemente no era el caso. Era una transición, un buen negocio para ambos.

Al cuarto mes de estar juntos, finde semana en la costa mediante, Carolina se vió, sin proponérselo, en medio de una relación que excedía lo meramente casual. Ni novios, ni relación free.

Transitaban ese tramo de espacio, tiempo y derechos en el que, justamente no hay derecho a nada pero las acciones del día a día son las mismas que las de un noviazgo.

Así se vio acompañándolo al velatorio de un compañero de trabajo.

También lo cuidó cuando estuvo enfermo con 40 grados de fiebre.

Pero viceversa, cuando ella estuvo a punto de ser despedida, él, como buen abogado, la asesoró en cómo debía conducirse.

“La receta al fin” _ concluía Caro en su grupo de amigas_ “es hacerse la boluda y cero planteo…fluís fluís a través del buen sexo y bueno, un buen día te das cuenta que estás en medio de una relación”.

Sus amigas tomaban nota.

Al sexto mes, le pidió que por favor la acompañara a comprarle un obsequio para su madre en selecta joyería de Avenida Alvear.

Al séptimo mes, conoció a sus amigos.

Prácticamente dormían juntos todos los días de la semana.

Al noveno mes, Caro le pasó un folleto, mientras estaban abrazados en la cama, con unas ofertas de Lan para ir a New York en marzo.

“Pero paraaaá…vos estás confundida….nosotros no somos nada”

Caro se sintió una estúpida. La ausencia de definición y etiqueta era, como la falta de un buen diagnóstico, un veredicto definitivo donde ella no tenía absolutamente ningún derecho a apelación alguna.

Empezó a dudar de su ajuste a la realidad. Evidentemente su capacidad de fantasear la había traicionado y se había confundido.

Se fue a su casa en medio de una maraña enredada de pensamientos, necesitaba ordenarse.

Pasadas unas horas y charlas con amigas mediante concluyó, que ella no tenía un problema con su percepción de la realidad.

Lo que le pasó fue mucho peor que eso: el tipo con el que salió durante casi un año se evadió y se libró de ella mediante un tecnicismo

Porque una cosa es que te traten de loca y otra, de tonta, en una estafa emocional, que poco tiene de irreal.

Elige tu propia aventura

17 Dic

Juan salía desde hacía 6 años con Mara.

Mara es cristalina; entiéndase por cristalina, una mina muy dócil, de sonrisa calma, y ojos transparentes. Mara toma agua mineral sin gas, usa saquitos de lanilla rosa pálido, tiene el pelo muy lacio de castaño claro y es la clase de mujer a la que jamás le sale un grano.

 

Mara es flaca, come verduras y un Mac Donalds de tanto en tanto, y  sus amigas con las mismas de la primaria.

Ojo no critico a Mara, al contrario. Mara ES así.  Sólo que la pareja de ambos me parecía siempre muy, muy receta de libro.

Siempre que los veía juntos en fiestas, pensaba que eran una pareja perfecta; tan perfecta que inquietaba. Una vida parsimoniosa, de novela, donde fueron cumpliendo paso por paso las etapas esperadas a cumplir en toda vida de pareja.

Los padres de él la querían; una nuera que pocas veces levantaba la voz y jamás contradecía a su suegra.

Los padres de ella lo adoraban; marido con carrera prometedora, un tipo dulce y sonriente.

 

Pocas veces los vi discutir.

 

En la vereda de enfrente, algunas de mis amigas solteras y yo. Mi sucesión de historias de mierda, de abandonos repentinos, de saltos al otro lado del océano; mis historias de una noche y todo lo que, sin ser una perdida, solo me hacía oscura y sobresaltada en contraste con la linealidad perfecta de Mara; entiéndase por contraste una mina poco dócil, de sonrisa calma, pero muy impulsiva, insegura a veces y muy apasionada. La clase de mujer a la que le sale ese grano imperfecto en el día de una presentación importante.

 

Nunca tampoco fui una mina envidiosa; pero ver su Facebook lleno de viajes de pareja a la costa, a Europa y a Brasil en contraste con el mío, lleno de Europa, Hong Kong y demás lugares glamorosos y no tanto, pero casi siempre sola, me hacían pensar que evidentemente mi neurosis era un gran impedimento para estar bien con alguien. Solíamos decir que la receta era amarizarnos, chiste que la incluía a la susodicha.

El sábado recibí la invitación del casamiento tan anunciado: era inminente que en el verano del 2011, se venía LA boda del grupo. Era cantado.

 

Abrí la invitación en la cama, el color manteca, el papel perfumado, el sábado a la mañana.

 

Y allí estaba, él, Juan Martín L. H. invitándome a su enlace, con….

 

Claudia, su amante desde hacía 1 año.

 

Salté de la cama, llamé a Pampa, a Vera.

Corrí al Facebook, no entendía absolutamente nada. (quilombo en puerta, vamos a la fuente confiable)

 

Y allí estaba Claudia, real, tan real que hasta tenía un grano en la foto del perfil.

 

Al fin y al cabo después de la luna de miel, no hay irrealidad por más perfecta sea, que pueda resistir lo real de la convivencia.

 

 

 

Cuando todo se trata de terminar

14 Dic

Anabella no podía cerrar mejor el 2010.

Cambió de laburo, ahorró muchísimo dinero, hizo nuevos amigos, la vida familiar estaba óptima y sobre todo, había conocido a Martin, un arquitecto, dos años mayor que ella, con ambiciones, simpático, inteligente, que además la excitaba en la cama y se ocupaba de ella en todo aspecto. Un tipo normal, tan normal de esos que no existen entre tantos anormales que habían pasado por su vida.

Nada mejor para ella, que siempre había tenido relaciones partidas:

O conseguía estar con ese tipo que le provocaba un orgasmo con solo mirarla, pero que no quería ninguna relación formal con ella;

O se ponía de novio con el chico bueno de turno, pero con el que no podía acabar…en ningún sentido.

El problema no eran sus elecciones, esquizoides. El problema era la Anabella escindida.

Con el novio formal, ella adoptaba el papel de novia perfecta, tan perfecta que no se permitía gozar de los placeres del sexo.

Con el chongo, el pibe de ocasión que no la tomaba en serio, ella no temía ser juzgada, con lo cual era la puta en ella la que salía a jugar en la cama, y a disfrutar plenamente.

Parecía que por fin, Martin era la resolución de la díada madre / puta operante en Anabella. Integraba ambas partes: era el novio que ella buscaba, a la vez que el amante que necesitaba.

Ana largó terapia, en el clásico cese de síntomas temporal que suele producir momentáneamente tanta felicidad, ,  “resolví todo, me curé” y se puso a disfrutar plenamente de las mieles de una relación plena y completa.

En noviembre de este año, Martin no pudo más y  una noche la citó en Gardiner. Velas, cena romántica, la luna llena, todo era perfecto.

Y pronunció las palabras tan esperadas “Te amo, Ana”

Anabella no podía estar más feliz. Al otro día nos llamó a todas una por una, contándonos del gran paso que había dado.

Felicidad que duró exactamente un mes.

El sábado pasado, en nuestra cena de fin de año de amigas, Anabella nos confesó entre lágrimas;

“Este chico me ama mucho, me quiero matar”

Ninguna entendía nada, por supuesto.

“Me ama, y me dijo que como ahora me ama, el me respeta como mujer; un horror entendés?”

Miradas de desconcierto general…

“Me respeta tanto que ya no garchamos, me dijo, que ahora hacemos el amor, según él…”.

“Antes de empezar, me dice cosas como  que mi piel es de porcelana, que soy de cristal, que mi boca es peces….”

“Cambió el ritmo de la cosa, ahora es todo lento, lento, suave y con cuidado, aburrido y mi libido está en menos 10…”

“Me dice que me quiere respetar, y yo, ya no llego al orgasmo; mientras el se duerme acariciandome porque ahora soy “su princesa”….les digo que piró!!! Necesito garchar, necesito sexo salvaje chicas…”

Una tragedia.

De amor, eso está claro.

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