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Cuando todo se trata de terminar

14 Dic

Anabella no podía cerrar mejor el 2010.

Cambió de laburo, ahorró muchísimo dinero, hizo nuevos amigos, la vida familiar estaba óptima y sobre todo, había conocido a Martin, un arquitecto, dos años mayor que ella, con ambiciones, simpático, inteligente, que además la excitaba en la cama y se ocupaba de ella en todo aspecto. Un tipo normal, tan normal de esos que no existen entre tantos anormales que habían pasado por su vida.

Nada mejor para ella, que siempre había tenido relaciones partidas:

O conseguía estar con ese tipo que le provocaba un orgasmo con solo mirarla, pero que no quería ninguna relación formal con ella;

O se ponía de novio con el chico bueno de turno, pero con el que no podía acabar…en ningún sentido.

El problema no eran sus elecciones, esquizoides. El problema era la Anabella escindida.

Con el novio formal, ella adoptaba el papel de novia perfecta, tan perfecta que no se permitía gozar de los placeres del sexo.

Con el chongo, el pibe de ocasión que no la tomaba en serio, ella no temía ser juzgada, con lo cual era la puta en ella la que salía a jugar en la cama, y a disfrutar plenamente.

Parecía que por fin, Martin era la resolución de la díada madre / puta operante en Anabella. Integraba ambas partes: era el novio que ella buscaba, a la vez que el amante que necesitaba.

Ana largó terapia, en el clásico cese de síntomas temporal que suele producir momentáneamente tanta felicidad, ,  “resolví todo, me curé” y se puso a disfrutar plenamente de las mieles de una relación plena y completa.

En noviembre de este año, Martin no pudo más y  una noche la citó en Gardiner. Velas, cena romántica, la luna llena, todo era perfecto.

Y pronunció las palabras tan esperadas “Te amo, Ana”

Anabella no podía estar más feliz. Al otro día nos llamó a todas una por una, contándonos del gran paso que había dado.

Felicidad que duró exactamente un mes.

El sábado pasado, en nuestra cena de fin de año de amigas, Anabella nos confesó entre lágrimas;

“Este chico me ama mucho, me quiero matar”

Ninguna entendía nada, por supuesto.

“Me ama, y me dijo que como ahora me ama, el me respeta como mujer; un horror entendés?”

Miradas de desconcierto general…

“Me respeta tanto que ya no garchamos, me dijo, que ahora hacemos el amor, según él…”.

“Antes de empezar, me dice cosas como  que mi piel es de porcelana, que soy de cristal, que mi boca es peces….”

“Cambió el ritmo de la cosa, ahora es todo lento, lento, suave y con cuidado, aburrido y mi libido está en menos 10…”

“Me dice que me quiere respetar, y yo, ya no llego al orgasmo; mientras el se duerme acariciandome porque ahora soy “su princesa”….les digo que piró!!! Necesito garchar, necesito sexo salvaje chicas…”

Una tragedia.

De amor, eso está claro.

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