Archivo | enero, 2011

Sin hinchazon no hay paraiso II

14 Ene

Muchos de los comentarios que recibi en el post anterior, ya sea a través del blog, Facebook o Twitter, tuvieron que ver con la identificación con el aumento de kilos, lo cual no era en si la esencia del post.

Algunos de los comentarios fueron algo asi

“Te re entiendo, me siento una vaca, super hinchada todo el dia”

“No quiero salir de noche”

“Cancelé una cita porque no me gustaba como me quedaba la ropa, y el chico me super gustaba, me iba a rechazar”

“Te super entiendo, tenemos que perdonarnos”

Lo más gracioso de todo es que gran parte de estas mujeres, lejos de lo que uno podría pensar, no son ni siquiera gordas.

Muchas de ellas son hermosas, se ocupan de si mismas, van al gimnasio, van pasando de moda en moda en lo que a actividad y técnicas de gym se refiere: Vamos con Curves, con Pilates, y ahora a full con Power Plate.

Sesión de electrodos para tonificar, o directamente compra en cuotas del aparato.

Masajes reductores.

Esteticistas.

Pastillas para adelgazar

Compras compulsivas en dietéticas.

Trastornos alimentarios y la consiguiente inversión en terapia, nutricionistas.

La búsqueda puede parecer a simple vista estética, pero tiene más que ver con una sensación física y con una meta social.

Aun así, el resultado es el mismo: insatisfacción.

Que se comprenda que me parece genial estar bien, pero cuanta demanda y autoexigencia nos hace olvidar el disfrutar.

Sentirnos livianas, estar flacas y lucir bellas, por fuera, parecería que muchas veces solo se logra sintiéndose miserables por dentro.

Sin hinchazon no hay paraíso

6 Ene

Pocas cosas me joden más que sentirme hinchada y pesada.

Bueno, a casi todas las mujeres.

Es sensación que te acompaña todo el día de malestar, de pesadez, de rollos, de kilos de más.

Cuando más siendo una persona que sufrió mucho los trastornos de la alimentación (ponele en pasado…)

En el 2009 me lesioné y aun al día de hoy no pude recuperar mi estado. Guardo con esperanzas la ropa que ya no me entra, y espero recuperar mi rodilla y volver a una de mis pasiones: correr.

Correr para mi es sentirme liviana, libre, ligera. Corro sin rumbo fijo ni circuito predeterminado. Doblo en una esquina, sin mucha meditación previa. Odio los ciclos fijos y repetitivos. Todo un mensaje.

Cuando corro descanso la mente, pienso, hablo conmigo misma. Solo las personas que tienen pasión por correr entienden esto.

En algún momento corrí en todo aspecto. Hice 4 posgrados y 2 idiomas en 3 años, fui medalla de honor en la facu, y entrenaba en el gimnasio alentada por un novio obse, que sabía captar mi TOC perfectamente.

Corría en mis objetivos laborales, en mis objetivos materiales, en mi vida social.

Vivía de vorágine en vorágine, queriendo siempre un poco más, traspasando metas, hasta que todo explotó.

Me quedé sin laburo, sin amor en un breve lapso de tiempo, y dejé de correr, ganando varios kilos.

Y no fue el fin del mundo, aunque lo pareció.

Tuve que empezar a caminar de a poco, y como la lesión que aun me jode las rodillas, fue lentamente, porque es la única manera; me busqué un nuevo trabajo, me fui ganando nuevos amigos, desaceleré la estúpida carrera laboral, hice terapia para sanar mis heridas del alma.

Brindé este fin de año pensando en todo lo que gané, despacio, en este último tiempo.

Tengo casa nueva, auto nuevo, nuevas metas laborales.

Fortalecí viejas amistades.

Gané nuevos y auténticos amigos y perdí aunque dolorosamente algunas poco valiosas.

Me enamoré otra vez.

Me voy de viaje con él.

Así que cuando empiece a correr de vuelta, no solo va a ser para no sentirme hinchada o pesada o para bajar esos kilos que aun me molestan, sino que también va a ser porque aprendí que, de estos ciclos de parar, empezar a caminar, y volver a andar, se trata la cosa. Perdonándome los kilos ganados.

Porque sin ellos no tendría todo lo que gané y hoy me hace feliz.

Hasta que vuelva a correr para no sentirme hinchada, como toda Toc.

A %d blogueros les gusta esto: