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Mitología posmoderna

12 Nov

Hace poco estuve en una clase de psicoanálisis y uno de sus exponentes era un experto en mitología. Quiero contarles algo de esto y enlazar una reflexión en este post.

Un mito es una historia sagrada, fundacional, constituyente de valores y creencias de una comunidad pero bajo la forma de un relato, preferentemente fabulesco. Sirve a la transmisión de la educación.

Por ejemplo, el mito del héroe, muy fuerte en la antigüedad, apunta a la aceptación del destino, (muy griego esto), como algo positivo: engrandecer el propio destino en una acepción positiva. De esa manera cada cual aceptaba su rol en la sociedad sin peros, ya que era el destino que le había tocado desde el nacimiento; o al menos esa era la idea.

“Que llegues  a ser quien YA eres”

 

Lo esencial  del mito del héroe es la prueba. Por ejemplo la prueba del minotauro (siempre hay un monstruo a quien enfrentar).Así, la idea de la prueba es esencial a la morfología mitológica del mito del héroe. Y era organizador en la época de los griegos y romanos, como paradigma de conducta, de lo valorado por esa sociedad, de ahí su reproducción a través de la educación.

Otro mito masculino son los llamados mitos de “Pasaje” (correlato judío podría ser el bar mitzvah). Perseo, por ejemplo, se enfrenta a la gorgona de lo cabellos de serpiente y mirada paralizadora; de su éxito depende el pasaje a ser un hombre y dejar de ser un niño. Es un corte tajante. Si queremos profundizar, podría verse al monstruo como una “Gran madre”, y su muerte como el corte edípico que lo abre a la sexualidad y a la exogamia.

Preguntamos entonces, cómo era el caso de la mujer. Sin embargo, el profesor nos dijo, que nada hace un corte tajante desde la mitología.

Nos explicó que, eso no era por “discriminación” tal como parecía; sino que se debe a que la mujer tiene un corte natural (no social) en la menarca, hecho por el cual se transforma a ojos de la sociedad, antigua y moderna, en una mujer.

Y además, porque la mujer antigua encontraba sus parámetros de conducta como adulta, en su Identificación con las diosas:

 

Artemis como la diosa virginal

Demeter como la madre

Afrodita como la mujer sexual

 

Una mujer fragmentada, por cierto, ya que no había una sola diosa que representara a la mujer en su integridad. O sos una cosa o la otra.

O sos madre, o promiscua, o virgen.

 

Y qué pasa hoy día con el hombre y la mujer?

El hombre se inicia en el mundo adulto a través de la primer relación sexual, tratando aún de lleva a cabo pruebas que demuestren su hombría, ante sí, su padre y su grupo de amigos.

La mujer?

 

Sigue identificándose con las diosas de su época;

por lo general, de aspecto anoréxico, de belleza irreal, frustrándose constantemente.

 

 

 

 

 

ícaros

31 Mar

LAS PALABRAS SON ILUSIONES, MASCARAS CON FORMAS DE LETRAS ENLAZADAS EN ORACIONES  APARENTEMENTE DOTADAS DE  SENTIDO, QUE  TRATAN DE ASIR UNA VERDAD, QUE ES MENTIRA, EN REALIDAD, CUANDO LA REALIDAD NO EXISTE .

Y QUE BAJO LA FORMA DE TRAMPAS, PARADIGMAS SIMPLEMENTE HUMANOS, ENCERRADOS EN SUS CUARTELES CIENTIFICOS, GIRANDO EN TONTAS REVOLUCIONES CIENTIFICAS, DIALECTICAS INACABABLES, COMPLEJAS, CON AIRES DE ESPECIFICIDAD, NO TERMINAN DE DECIR MAS QUE LO MISMO, UNA Y OTR AVEZ.

SE ME OCURRE, Y NO SOY LA PRIMERA NI LA ULTIMA, QUE LO REAL SI ES QUE EXISTE, ES ALGO MUY SENCILLO. Y SE PARECE A UNA ELECCIÒN QUE DIVIDE A LOS HUMANOS ENTRE LOS QUE VIVEN, Y LOS QUE HACEN QUE VIVEN.

EXCUSO  MI SIMPLIFICACIÓN SOBERBIA EN MI MANIA DE NO EDITAR, Y MIS POCAS HORAS DE SUEÑO. AUNQUE ES ALGO QUE PIENSO, DESDE HACE AÑOS.

CARLA YORK

Para ilustrar esto, elegí el siguiente fragmento de la pelicula “Leaves of Grass”.

Espero les guste!

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“…El lugar es Atenas, 400 a.C.

Un par de cerebritos locales están reunidos, el vino está corriendo, y las ideas fluyen rápidas y firmes. El debates está álgido, y Sócrates tiene la palabra. De repente, quién entra? Alcibíades…borracho, un lindo tipo, esperanzadamente enamorado de su mentor,  Sócrates. Y por única vez en estos diálogos Sócrates no tiene la última palabra. La tiene Alcibíades. Porqué?

Porque la pasión, dice Platón, es esencial y despiadadamente humana. Y lo mejor que podemos hacer es encauzarla a través de estricta disciplina. Para Sócrates la vida sana, está compuesta de constante atención por el individuo, para exiliar esas fuerzas que debilitan o confunden su entendimiento del mundo que lo rodea.

Nos implora que devotemos nuestras vidas a este tipo de control.

Refiriendo a cada momento de debilidad.

Sócrates reconoció que la filosofía y la religión en la historia del mundo, desde Platón a Aristoteles, desde los epicureanos a los estoicos, de los judíos a los cristianos a los budistas, han observado que  el balance, necesaria para una vida feliz, es ilusorio.

Y en cuanto creemos en nuestra hermosa forma de pensar que la hemos conseguido, estamos pretendiendo divinidad, y nos vamos a estrellar, como ícaros, fuego en el mar… “

alegoría de la lujuria

29 Mar

Qué  injustamente mal vista está la lujuria. Esto sí que es mala fama.

Como si la lujuria fuera el pecado.

La lujuria es un chiste, un pasatiempo barato, un desahogo pulsional con un pico inicial altamente estimulante, un reclamo breve del cuerpo, que pasa rápido y se va sin pena ni gloria hasta su próxima irrupción. Nada que temer y mucho que disfrutar.

El verdadero pecado está en su origen.

La lujuria no deviene de otro lugar que de los tiempos de la Afrodita misma, famosa diosa del amor, de la belleza. Trascendida su fama con esta etiqueta, poco se sabe que es el amor sexual y nada tierno el que en realidad ella representa. Venus es su correlato, y venérea la huella significante que trascendió a los tiempos modernos. La lujuria era ella.

Desmitificada, no es nada virtuosa y casta la muchacha. Fue condecorada con una manzana (todo un símbolo del pecado) en el concurso de las más bellas de su tiempo, lo cual ensalzó su tremenda vanidad; ostentación a descaro echando en cara la manzana para que todos (y todas ) la vean.

Pero se cortó la vanidad un buen día sin que ella se diera cuenta. Por el beso de  un inocente pero ya adolescente Cupido; y como todo despertar, no es cariñoso, es un beso lascivo, rudo, urgido, que tienta los límites y los rebalsa pornográfo.

El Olvido intenta advertirla, cubrirla con su manto, porque los recuerdos del amor disfrazados de placer pueden ser muy nefastos y duraderos.

Sin embargo  es el Tiempo el que ese entromete ahora, y solo por competencia de egos masculinos, no va a dejar al Olvido ejercer su efecto ensordecedor.

El Tiempo es un viejo decrépito y burlón que promete y baja defensas con su capa caída  a la vez que nos llena de esperanzas, para reírse contra la tierra, años después cuando descubrimos, ya tarde, transcurrida su línea, que no hay escapatoria: el olvido no existe ante el verdadero amor. Solo ejerce su efecto ante los amores mediocres.

La locura, está escondida. Grita de repente. (No, es injusto darle ese estatuto…)  El verbo apropiado es el que conjuga maúlla:  Felina e histérica y se cubre ante el horror de lo que vendrá.

Porque hasta la mas bella diosa del amor,  no es mas que una mujer, una Venus suelta en la tierra, que sufrirá los efectos enfermizos del goce obsceno del amor. El amor es carnal, y ama volver y cobrar los impuestos del derecho otorgado.

Ahora bien, la inconciencia. Qué nos dice de ella?

La maldita inconciencia con la que nos entregamos al amor no es un ella, sino un él, travesti de género, personificado por un niño pequeño que se lanza rápido, a carcajadas, corriendo estrepitoso al goce, sin darse cuenta que cada paso que da clava sangriento más profundo el pie en un aguijón de crueldad insospechada, mientras las cadenas del sufrimiento lo van atando en silencio.

Está por ahora anestesiado.

La locura vuelve a maullar, sorda.

Y por detrás, una auténtica princesa. Luminosa, de mirada lánguida, una Mona Lisa enigmática, no se sabe bien a simple vista si se sonríe o si se burla. Digna poseedora de un cuerpo de serpiente, su mirada envenena, y su aparente dulzura no puede esconder las garras escamosas de lo que verdaderamente representa.

Porque no jodamos, es el Engaño.

No me culpen, solo describo a Bronzino.

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