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arroz para Carla

12 Feb
“Amalos y dejalos, ma, si?”
(madre llora)
“Ahora entendés mi teoría acerca de todo esto? Tenes que autoprotegerte”
“En serio, no te comprás realmente todo esta historia no? Decime que no pensas que sinceramente  podes evitar salir lastimada”
“Creo que vale la pena tratar”
“Escuchame: no te podés esconder del amor toda la vida….solo porque quizás no resulte….no es forma de vivir”
“Me estas diciendo que esto que te pasa, llorar así porque un tipo te dejó, es bueno?”
“Solo digo que deberías considerar la posibilidad de que vos y yo somos más parecidas de lo que realmente crees. Dejé que alguien entrara, traspasara y llegara hasta mi, y tuve la mejor época de mi vida. Nunca me había pasado”
“Yo se mama”
“Y te digo esto: desde el fondo de mi alma, qué estás esperando?”
Del film “Someone’s gotta give”

—–

Tomar el té con madre los domingos es un clásico.
En realidad puede ser mate, café, o efectivamente té.
Pero el ritual excede la cuestión; la ceremonia consiste en tener la charla de la semana. Charla que muchas veces no tengo ganas, charla que a veces es sobre nada, solamente por la mera compañía que ella espera cada 7 o 14 días, ya que soy la única de sus hijas que no vive con ella.
El domingo le pedí perdón, por lo que le dije la otra vez. Raramente me excedo en mis dichos ya que poseo un autocontrol y frialdad a veces demasiado calculador. No por ella refleja algún estado interior. A veces, las menos,  igualmente coincide, y soy tildada de fría y a emocional.
Toda mi vida quise que fueras feliz. NO me importa si hiciste lo que yo quería que hicieras, si no seguiste el camino tradicional que tanto te inculcamos. Yo siempre voy a elegir que seas feliz. No me importa si cancelaste el casamiento esa vez. Es verdad, te juzgué en se momento, pero fue lo mejor.
Mamá tuve 3 parejas , me salí de las 3 de alguna manera. No soy fácil, soy compleja. Ya no tengo ganas.
Eso es mentira. Sos fácil de llevar, sos querible, sos independiente, tenés amigos, problemas, defectos, como todos. Sos apasionada, sos fría.  Nada raro.
La miré. Medio mal. Como quien va a ser sermoneado y no tiene nada de ganas.
Y quiero que sepas, que no tuviste 3 parejas. Cortá ese discurso. El problema es justamente ese, Nunca tuviste una PAREJA en el sentido de la palabra, sino eventuales hombres que no podían ser tus compañeros y que sostuviste en noviazgos destinados al fracaso. Nomás verlos yo me daba cuenta. Nunca estuviste en pareja, y esa es la verdad.
No sé si quiero casarme. Yo lo lamento mamá. No sé si quiero eso. No puedo ser práctica, no puedo resolver la situación matemáticamente. En eso caímos en un nicho muy extraño. Los hombres llevan siglos entrenados en el arte de vivir la libertad y elegir luego el momento de parar la diversión y tener hijos, cuando quieren. Nosotras llevamos poco tiempo en esto de elegir, de repensar otra alternativa, de salir de la casa, de combinar madre y mujer y que una no sea necesariamente la definición de la otra. Quizás por eso no encajamos en ser el perfecto match de chica-bajo-perfil-que-quiere-casarse. Y no soy la única. La mayoría de mujeres que conozco de mi estilo están en la misma. Somos un match difícil de emparejar. Bah, difícil de llevar a casa, yo diría.
Da gracias de pensar así, yo nunca pude. Salir de casa era para ir a la casa de mi marido. Mis sueños pasaban por cuantos hijos tendría, pero nada más. No me entrenaron en esto de pensar que quería más allá de ser madre. Da gracias. Un día los hijos se van y te das cuenta que no sabes realmente que querés vos como mujer. Y se paga también construirlo de cero.
Y no te cases si no querés, pero no te quedes sola. La soledad hoy a tu edad puede asociarse a independencia, libertad, diversión. En unos años, la soledad va rotando y tomando otras formas, y quien no se merece.
Mamá no veo parejas que se sostengan en el tiempo por años, al menos no como yo esperaría, no creo ya en el amor ideal, eso no existe. Siempre pensé que quería tener una familia, hoy me veo egoísta, solo si lograra enamorarme terriblemente podría considerarlo, pero hace años que no me pasa. No me enamoro fácil. Y si lo hago, no veo que sea la persona que yo quiero para tener un proyecto en común. No estoy segura del riesgo.
El riesgo no es algo que puedas evitar. Cada uno define el amor ideal o real según una trampa hecha de palabras. Podes intelectualizar desde la lógica y la practicidad, y claro que vos podés hacerlo, o podés llevarlo a canones románticos para luego caer en la desilusión de la realidad, será lo que vos quieras. Pero no hay ninguna certeza.
Yo te veo una y otra vez alejándote, con miedo de una relación seria. Sos escapista, y de la peor clase: las realmente inteligentes. Con argumentos y sin darte cuenta, no dejás opción. El otro se va derrotado. Ejemplificás, clasificás, categorizás. Tenés terror. Tenés pánico. Pero yo debo decirte, y estoy en la obligación de hacerlo porque soy tu mamá: la solución no está en crearte tu propio sistema de certezas falsas y perfectas. Si querés realmente tener una vida plena, no podés seguir escapando.
Sino vas a lograr la mayor certeza: la de no haberte arriesgado a nada.
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mujeres on line

17 Nov

@mujeresonline: el ecosistema ya esta, si funciona para ellos tien q funcionar para nosotras dice @vanesak #mujeresonline

@SolCab: En la primer mesa: dijo P Jebsen: cdo me dicen *no tengo mail*, respondo: bueno, te vas a quedar sola #mujeresonline

@theguapa 1 frase d @LorenaEA: “Los hombres que emprenden tienen miedo de fracasar, las mujeres, de que les vaya muy bien” #mujeresonline

@carlospirovano in reply to @carla_york hasta me dieron ganas de ser una mujer online!

El viernes pasado asistí al evento Mujeres On Line. Realmente tenía muchas expectativas, y fueron no solo ampliamente satisfechas sino que la experiencia fue totalmente inspiradora y renovadora.

Encontrarme con mujeres inquietas, perfeccionistas, que aspiran a más, que luchan, que buscan, que no se quedan en un punto sino que están en permanente crecimiento y evolución, y que además sostienen familias, pareja, amistades.

No pude quedarme todo el día, pero escuché a estas mujeres emprendedoras, informadas y multitasking, totalmente fascinada.

Como Patricia Jebsen (qué mujer!!!) bien dijo: la mujer como una equilibrista de bolas en el aire, que debe aprender a manejar al mismo tiempo.

Y quiero rescatar este último punto.

Las mujeres por naturaleza, como bien se dijo, somos multitask desde tiempos antiguos. Que seamos buenas en muchas cosas a la vez (a la inversa de los hombres que por lo general focalizan en un área) es parte de nuestra genética.

Me sentí plenamente identificada con, cómo además de hacer muchas cosas, queremos ser “perfectas”, sabiendo obviamente que es imposible. Nos exigimos, nos sacrificamos, nos pedimos cada vez más.

Queremos ser buenas profesionales, crecer, aprender, tender redes.

Ser buenas amigas.

Ser compañeras con nuestras parejas.

Ser buenas amantes.

Ir al gimnasio y mantener la dieta para sentirnos bien con nosotras (y hasta hacer buen tiempo en alguna maratón!)

Estar a la moda.

Estar lindas.

Y muchas cosas más.

Quiero rescatar en este punto, la dimensión del placer, del deseo, y no del “tengo que”.

Tanto más fácil cuando sale con ganas, cuando se siente, cuando nos permitimos fallar, y cuando no son tareas programadas por el deber.

Amo estar con mis amigas, pedir delivery si ninguna pudo preparar alguna comida, no ir al gimnasio si prefiero ver una peli con alguien especial, jugar con mi ahijado, comprarme cremas, pero que difícil relajar a veces sin sentirnos presionadas a ser perfectas.

No olvidarnos de sentir ganas, de no quedarnos atrapadas en la obligación constante de la autoexigencia.

Quiero también decir que fue no solo inspirador escuchar a estas muejres, sino que además me permitió conocer gente nueva charlando e intercambiar contactos, reconocer a lectores del blog! Lo cual fue muy divertido. Agradecer a Paula Carri, Laura Paonessa y Cecilia Nuñez por todo y felicitarlas por la excelente organización.

En el camino de quien queremos ser, estar con ustedes el viernes pasado fue un antes y un después.

Y recordé otras mujeres inspiracionales en mi vida: mamá, mis abuelas, mis tías, mis hermanas.

De a poco les iré contando sobre ellas.

Carla

paralizada

13 Oct

Bibiana estaba bastanta hostigada por su trabajo. Se dedicaba al máximo, trabajaba entre 12 y 13 horas por día, respondía a su jefe hasta en sus horas no laborables.

Cubría las cagadas de sus jefes, hacía informes que luego firmaban otros en su autoría.

No, no era una estúpida. Creía en el derecho de piso y la recompensa después.

Le habían prometido un ascenso y una mejora salarial, lo cual necesitaba mucho, ya que era el único sostén de su hogar. Madre soltera, quería lo mejor para su hija Sofi, de 4.

Un poco de sacrificio ahora para lograr un bienestar futuro. Sobre todo teniendo como competencia a la amante del contador.

Aquella mañana, notó algo raro en el espejo.

“Habré dormido mal”, negó el reflejo y se vistió, partiendo rápido a tomar el tren.

En cuanto llegó a la oficina, alguien le recalcó:

“Estás usando una bota de un color, y la otra de otro color”

Un simple descuido, se dijo.

Reunión, muchos jefes, mucha solemnidad.

Bibiana entró. Era un día de prueba para ella. Quizás si le iba bien hoy, todo saldría más rápido. La oportunidad para ser vista.

Notó que la miraban raro.

Volvió al baño, excusandose.

Nuevamente se miró en el espejo. Sonrió. No, no podía ser.

Solo la mitad de su rostro le respondía. El resto de los músculos faciales de su hemisferio izquierdo estaban inamovibles.

Ya no podía negarlo más.

Transcurrió el día tratando de no hacer muchas muecas, disimulando.

Llegó al médico al fin a las 20.30 hs. Tenía una parálisis facial.

“Tenés reposo por un mes mínimo más rehabilitación después. esto puede deberse a un golpe de stress”

“No puedo! mañana vienen clientes de Chile, no puedo, debo estar”

” No es lo que debés, sino lo que podés”

Y así vio diluída su oportunidad cuando, ascendieron en ese mes a su compañera en vez de a ella.

Pueden ser muy ingratos cuando quieren.

Poder!

3 Sep

Love and work… work and love, that’s all there is.
-Sigmund Freud-

El otro día nos juntamos con mis amigas “las fonos”. Un grupo muy divertido de fonoaudiólogas con quien a través de los años, hemos aprendido a conocernos y respetarnos con nuestras diferencias y singularidades.

La risa es un denominador común. Hablamos obviamente de hombres, pero también, de nuestras carreras.

Celina es una externa de las fonos, como yo, que no tenemos nada que ver con el mundo de la salud debido a nuestras elecciones. Estábamos cenando y Celina contó que le surgió una oportunidad para ser Gerente regional de una categoría de vinos. Tras el brindis de festejo, empezó el debate:

Celina: “Lo que me da miedo de encarar esta decisión, es que, es toda una elección de estilo de vida. Más allá del laburo en sí, de la plata, estoy cambiando mi trabajo actual de analista, tranquilo, sin grandes sobresaltos ni estrés, en el que salgo a las 6 de la tarde todos los días, por el laburo sin horas fijas, viajes incluídos, donde no voy a saber cuándo podré ir al gimnasio, cuando salir al cine, cuando salir con alguien. Me da un poco de miedo y siento que no sé si quiero eso, en realidad”

Yo: “ Bueno Ce, pero es lo que siempre decías que querías, no?”

Celina: “Sí, pero ahora que estoy ahí, a punto de hacer el paso, me da miedo ese cambio de vida. Me da miedo el no poder controlar mi vida. Yo quiero salir e ir al cine, ir al gimnasio, no sé, ir de shopping, dormir en mi cama y no en la de un hotel. “

A lo que Damiana trajo a colación un giro inesperado en la charla, aduciendo:

Y además, Celi, tené en cuenta que si hasta ahora te era difícil conseguir pareja, de ahora en más te va a ser más que difícil

Todas. “What?” “Porqué decís eso?” . Se armó la polémica.

Algunas sostenían que no cualquier hombre se banca una mujer con poder a nivel laboral. Y que,  tampoco era fácil armar una pareja con un hombre que se sintiera bien ganando menos. En el mundo de las fonos el techo era limitado y estaba bien, la elección pasaba por otro lado, lejos del mundo corporativo y sus leyes.

Celina retrucó “Hay mujeres muy poderosas que tienen pareja. Porqué debo resignar mis metas teniendo que contemplar una posible elección de pareja futura? A mí el poder siempre me sedujo, y también un hombre que lo tenga. Y el que me ame tiene que amar eso también no?”

Damiana agreNo te estoy haciendo un juicio de valor, lo que digo es real chicas, si hasta ahora te fue difícil, buscando, saliendo, teniendo tiempo para citas, mucho menos siendo más esclava de tu trabajo. Solo te lo digo para que lo tengas en cuenta y a colación de ese miedo que estás planteando. Chicas, el machismo existe, y la falta de tiempo también”.

Lo que sí estaba claro era la dualidad de Celina en todo esto.

Por un lado su ambición, y por otro, las ganas de tener un espacio privado, una pareja, una familia, o planes o vida social, lo que fuere, fuera del espacio laboral. El factor tiempo. Era claro en el debate que tenemos menos permisos que los hombres a ser fálicas (la palabra en sí adviene de lo masculino, que implica el Tener y su contrapuesto, lo femenino, como el no tener)

Flor, que defendía a Celina acotó “Chicas, yo creo que el amor se encuentra en cualquier lado. Quien te dice que encuentras más hombres de tu tipo en tu nuevo contexto en vez de en un boliche, en un gimnasio; acordate de Fer, conoció al hombre de su vida en un avión”

Adoro la visión romántica de Flor. A veces me recuerda a mí y mi parte de Charlotte York, enterrada. Pero, también recuerdo que, con el paso del tiempo, ese tipo de visión nos ha traído problemas. Recuerdo todo esto, y le contesto a Celi:

“La realidad Celi es que, conociéndote, más allá del miedo, del amor, de todo lo que “puede ser”, no te perdonarías jamás el no haberte atrevido. Estarías siempre preguntando “que hubiera sido si”. Y siempre podés volver atrás

Damiana agregó “Chicas, yo veo las casas de mis pacientes en donde la madre trabaja todo el día y está pendiente de su carrera, y la casa la maneja la chica. Yo no quiero eso el día que forme mi familia. Yo quiero ser presente en las decisiones.  Solo digo que lo tengas en cuenta”.

A veces no sé si Damiana es estructurada o muy muy realista. Pienso en las mujeres que conozco, que  han optado por una cosa o por la otra. Trabajan, sí, pero no tienen grandes metas de ascensos o carreras vertiginosas, y así, son felices, y las felicito. Pero que pasa con las que quieren ambos? Encuentro pocos casos donde la mujer pueda combinar ambos de una manera fácil. Siempre hay alguien que ocupa el lugar de la chica. Me da un poco de fastidio el tema. Siempre tan difícil. Yo realmente desconozco que haría en la misma situación. Optaría por una u otra? Trataría de ser superwoman y ser ambas? Y qué del factor económico que a veces no te deja opción?

Celi, tomó su copa, nos miró y mientras sostuvo firme la mano nos dijo: “Dami, chicas, tampoco soy la mujer que quiere estar todo el día en su casa. El futuro no lo podemos adivinar. Y cuando llegue hablamos. Brindis por la nueva Directora regional. Quiero poder!”

Y nos matamos de risa. Volvimos caminando por la calle gritando Poder! por la calle.

Quien dice que pueda encontrar en el camino Celina. Lo que si no va a poder decir que no apostó a sí misma.

Yo también brindo por el arriesgarse.

Y brindo por los hombres que no tienen miedo de estar al lado de una mujer exitosa y que la acompañan. Quien te dice.

ser Jo March

14 Ago

Jo March: “Well, of course Aunt March prefers Amy over me. Why shouldn’t she? I’m ugly and awkward and I always say the wrong things. I fly around throwing away perfectly good marriage proposals. I love our home, but I’m just so dreadful and I can’t stand being here! I’m sorry, I’m sorry Marmee. There’s just something really wrong with me. I want to change, but I – I can’t. And I just know I’ll never fit in anywhere.”


From “Little Women”, Louisa May Alcott.
……….
Toda la vida Amelie se sintió extraña, distinta. Tenía una gran sensibilidad para los fenómenos, siempre estaba en la luna, según decían sus maestros, tenía apreciaciones de los hechos bizarras, siempre leyendo un costado no convencional de las cosas. Aprendió a leer en una semana, en el verano, solo porque le gustó un cuento, cuando en todo el primer grado de la primaria no pudo leer dos sílabas juntas.
O, si prefieren, problemitas psicológicos, neurosis in crescendo.
Pero, en contraposición a su poca convencionalidad, deseaba desde niña lo convencional, ser como todas sus amiguitas, simulando a veces serlo, inventando historias para ser como el resto. Hasta ahí, bastante común dirán. Y deseaba de grande ser maestra jardinera, una casa blanca,  un amor, dos niños y un perro.
Mientras sus amiguitas de infancia querían ser exitosas profesionales, ella quería casarse de blanco y tener muchos hijos.
Aunque no a cualquier precio. eso lo tenía claro. Al mejor estilo Elizabeth Bennet, “solo el verdadero amor la haría sucumbir al matrimonio”.
Idealizaba el amor, el amor único, especial.
Pero la vida tiene sus vueltas, círculos, diagonales, espirales. Surgen recovecos, de repente un callejon sin salida, de repente se abre otra puerta. Así es que al momento de comenzar a trabajar, las cosas no resultaron como ella esperaba.
Mientras encontrar a Mr. Right se fue haciendo cada vez más difícil y doloroso, sus rupturas amorosas iban acompañándose de logros profesionales. Ascensos. Aumentos de sueldos. Que no eran lo que ella anhelaba, ni su prioridad.
En el recorrido del sendero amoroso, a veces la dejaban, a veces ella dejaba, hasta se estuvo por casar. A los 23 no quiso unir su vida a un mujeriego sin proyectos y dejó al novio en el altar al mejor estilo Novia Fugitiva. Todo su entorno la juzgó.
Luego vino otro gran amor, pero nuevamente demasiado débil ante polleras ajenas resultó el cretino, y sin ninguna gana de ofrecerle la estabilidad de un matrimonio. Y sufrió, mucho, años, nuestra heroína. El final sucumbió cuando nuestro villano  se borró al  ella quedar embarazada. Acusándola de “querer engatusarlo”, se fue, silbando bajito. Lo cual no era cierto por supuesto. Como quien piensa que una mujer se embaraza sola, el arcaico precámbrico espécimen se fue de su vida para siempre, así también sus entrañas no resistieron tanto dolor y se vaciaron.
Y ella pensó: “Quizás el amor no sea para mi”. Se enfermó de dolor, del sin snetido que la vida tenía para ella. Y, se curó.
Mientras todo esto pasaba, ella ascendía posiciones laborales.
Hace 6 meses a Amelia le ofrecen una excelente posición para liderar una categoría en París.
Amelia teme aceptar. Taquicardía, sudores, miedo, sensaciones familiares y nada placenteras. Así que emprende una de esas charlas íntimas de madre e hija, por correo electrónico:
Mamá:
Tuve hoy esa reunión que te conté. Me ofrecen irme a Paris. No saben por cuanto tiempo, pero en principio 2 años.
Tengo miedo. No sé que decir.
Porque no puedo tener la vida convencional que vos tuviste? Porque no acepté a Germán y me casé con él como lo hicieron mis amigas, sin pedir más? Porque no puedo lograr tener una familia? Y encima la vida me muestra un camino tan tan diferente a lo que yo me proponía. Tampoco me proponía ser una ejecutiva exitosa, vos lo sabés. Y un poco me da una sensación de cobardía decir que no.
Te quiero, A.

Querida Hija:
Te regalo una de las citas más maravillosas de tu libro favorito:
Marmee March:  Oh, Jo. Jo, you have so many extraordinary gifts; how can you expect to lead an ordinary life? You’re ready to go out and – and find a good use for your talent. Tho’ I don’t know what I shall do without my Jo. Go, and embrace your liberty. And see what wonderful things come
of it.

O si lo prefieres en Español:
Oh, Jo, Jo, tienes tantos extraordinarios dones; cómo esperas tener una vida común y convencional? Estás lista para salir afuera y encontrarle un buen uso a tu talento. Aunque no sé que voy a hacer sin mi Jo. Ve, y abraza tu libertad. Y observa las maravillosas cosas que vendrán de ello.

Te ama, mamá.
PD: Tus dones tendrán algún sentido algún día. Y aquel que los ame como yo, no podrá dejarte ir nunca más.

Y se fue de nuestras vidas, vía San Pablo, a la ciudad Luz, hace 3 meses. Aunque de vez en cuando nos manda un mail donde nos comunica lo que siente o lo que vive a través de citas de libros famosos.
Estoy segura que el amor vendrá a Amelia. No será como ella lo esperaba. Ni  será convencional. Pero, para quién resulta la vida como lo esperábamos?
“Igual Amelia, siempre fue rara” – aún comentan en el barrio.
Dedicado a las Amelias y a las Jo.

mac combo

30 Jul
“”The average girl would rather have beauty than brains because she knows the average man can see much better than he can think.
Anónimo
Rosie tiene 42 años, y hace 7 que trabaja para una pyme argentina como recepcionista.
En estos años, Rosie se ha focalizado en ser madre, y llevar una tranquila vida familiar.
Siempre llega puntual, arreglada, maquillada y con una sonrisa dispuesta al público. Se perfeccionó en inglés al ver que cada vez más, la pyme engrosaba su clientela anglosajona.
En los últimos años además pasó a realizar tareas adicionales para el Gerente general, muy satisfactoriamente.
Está contenta con su trabajo, no aspira más, ha logrado un buen balance, un buen combo. Siempre se enorgullece ante sus amigas, que no pueden lograr el famoso equilibrio entre sus carreras y su ser mujer: “Chicas, todo se puede, pero con moderación”.
O estaba orgullosa, debería decir?
Porque ayer, Rosie fue “recomendada” a emprender una dieta.
“Una recepcionista no puede tener esos kilos de más, Rose”, le señaló el CEO, al pasar.
La pobre Rose todavía no puede decidirse: no sabe si está siendo discriminada y debe denunciarlo o falla en un skill crítico de su puesto, cara de la compañía, la bienvenida de una empresa, el primer rostro rollizo que ven los afamados clientes.
Los niños le dejaron algunos varios kilos de más por sobre las curvas que fueran las que reclutó y contrató la pyme descarada, hace 7 años.
Al final parece que no era tan buen combo.
El balance de la balanza terminó por pesar demasiado.
“The average girl would rather have beauty than brains because she knows the average man can see much better than he can think”
Anónimo

Rosie tiene 40 años,  y hace 7 que trabaja para una pyme argentina como recepcionista.
En estos años, Rosie se ha focalizado en ser madre, y llevar una tranquila vida familiar y laboral.
Siempre llega puntual, arreglada, maquillada y con una sonrisa dispuesta al público. Se perfeccionó en inglés al ver que cada vez más, la pyme engrosaba su clientela anglosajona.
En los últimos años además pasó a realizar tareas adicionales para el Gerente general, muy satisfactoriamente.
Está contenta con su trabajo, no aspira más, ha logrado un buen balance, un buen combo. Siempre se enorgullece ante sus amigas, que no pueden lograr el famoso equilibrio entre sus carreras y su ser mujer: “Chicas, todo se puede, pero con moderación”.
O estaba orgullosa, debería decir?
Porque ayer, Rosie fue “recomendada” a emprender una dieta.
“Una recepcionista no puede tener esos kilos de más, linda”, le señaló el CEO, al pasar, como quien no quiere la cosa,  ante la mirada asertiva de la escuálida-ovo vegetariana jefa de Rose.
La pobre Rose todavía no puede decidirse: no sabe si está siendo discriminada y debe denunciarlo o falla en un skill crítico de su puesto, cara de la compañía, la bienvenida de una empresa, el primer rostro rollizo que ven los afamados clientes.
Los niños le dejaron algunos varios kilos de más por sobre las curvas que fueran las que reclutó y contrató la pyme descarada, hace 7 años.
Al final parece que no era tan buen combo.
El balance de la balanza terminó por desbalancearse, pesando too much.

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