Tag Archives: FELICIDAD

sobre rectas, curvas y puntos. (1)

8 Dic

Existe lo que se llama el pensamiento visual.

Arnheim afirma que  ” todo pensamiento (y no sólo el pensamiento relacionado con el arte u otras experiencias visuales) es de naturaleza fundamentalmente perceptual, y que la vieja dicotomía entre visión y pensamiento, entre percepción y razonamiento, es falsa y desorientadora. Incluso los procesos básicos de la visión implican mecanismos típicos del razonamiento e indica la existencia de resolución de problemas en las artes y de imágenes en los modelos mentales de la ciencia”

Que significa? Que cuando pensamos, sobre todo a determinadas personalidades, las palabras nos son insuficientes; o debería decir: La falta de capacidad de expresarnos en palabras reales, nos deja una sensación de insuficiencia.

Las palabras no ayudan, no agotan, no sirven para expresar lo que queremos expresar.

Uno se queda con la sensación de poco, de no poder expresar toda la fuerza que se quiere transmitir. (algo de lacaniano?)

Debería agregar en mi caso, acompaño con todo el cuerpo: gesticulo demasiado, enfatizo con la mirada. (sepan disculpar así mi falta de talento en la escritura, pero sobre todo, mi desidia para editar)

Establecida esta base, una de las figuras que uso a veces (cuando puedo acompañándome de un papel, dibujando enérgicamente) proviene de la geometría.

Tengo mucho esta charla con amigas,  y últimamente con un par de amigos.

“Hay gente que vive su vida como una línea recta” le dije a Ramiro_ un día.

“Que”_ me miró mal.

“Si, como si a un punto en la vida, le sigue necesaria y en forma consecutiva sin interrupción otro, y está bueno cuando fluye el deseo por allí, queremos ese punto siguiente, lo anhelamos… Pero qué pasa cuando se siente como algo programado, más por seguir la seguridad que nos da la recta, cobijándonos en ella, de ser iguales al resto, la falsa sensación de que estamos haciendo así las cosas bien porque al fin y al cabo es una recta prolija, directa, estable?”

Yo me siento una recta corta, interrumpida por súbitas, peligrosas pendientes en subida, agudas depresiones, un rulo por aquí, una recta de repente. Nada de rectas prolijas, en una sola dirección.

Cuanto anhelamos y cuánto más seguro es la recta?

Que se entienda: no desdeño las rectas. Solo un poco de anhelo, solo un poco de lamento de ser demasiado consciente de que existen las rectas, y a hasta planificadas por las instituciones.

El problema es cuando la recta lo dibuja a uno y no, uno elige dibujar la recta. El típico problema de pasividad o tomar las riendas?

Ayer estuve con otro buen amigo, Charly, tomándonos algo en nuestro bar inglés. Un poco de filosofía, un poco de alcohol de parte de él, un poco de gaseosa light para mi…

Con Charly nos identificamos mucho por momentos, por otros, nos relajamos. Conversamos del tema.

Charly:  “Ahora es fácil explicarte que dos rectas no se cortan en más de un punto mientras vivan. Prefiero saberme una recta paralela. Y que aunque no tengamos ni un punto en común viajamos muy cerca, unidas en el tiempo. No somos más que rectas que buscan su meta”

Diferí, acusada de ser una recta:

“Yo creo más en que ser una recta es una elección; a mi a esta altura, me gusta elegirme como curva. Si alguna vez hago el camino recto, será por elección pero con el deseo de serla”

No podía esperar el remate final. La puñalada final en mi orgullo.

“Carla, no es solamente eso. También significa q cuando te cortas, el momento de cruce es fugaz y empezas a alejarte. Pensá que las vidas que crucen en nuestras vidas serán pequeños parentescos indirectos que vamos a poder compartir de camino. Es bueno saberte mi recta paralela. En geometría se las llama semejantes”

“Vos sos mi recta semejante más cercana”

Me mató.

Preferible ser recta semejante y cercana a alejarse indefinidamente en el dominio universal.

Y pensé, en mi afán de no dibujar las rectas que son modelos enseñados y frente a los que siempre me rebelé, (porque no traen necesariamente felicidad), …

no habré expulsado fuera del conjunto y de las intersecciones a unos cuántos puntos más por sostener la curva y no ser recta?

…habré así sido definida por la curva para evitar y escapar de ser definida por la recta?


No hay manera de escapar de la geometría.

Luli y su papá

29 Nov

…continuación de post :  Ex modelo 1

A father is always making his baby into a little woman.  And when she is a woman he turns her back again”  ~Enid Bagnold

Arremetí contra Luli diciéndole la clásica:

“No te preocupes por estas yeguas resentidas, la apariencia física está sobrevalorada”

“El que te quiere te va a querer así, con 18 kilos más o menos, esto no suma. El resto es cotillón”

“El mejor sexo de mi vida lo tuve con kilos demás, con eso te digo todo”

“Ya te vas a poner diosa de nuevo. Y linda sos igual”

Yo sabía que en realidad no le importaba tanto su sobrepeso como su malestar interior, y cómo este se expresa siempre afuera. Y no obvio lo importante que es para todas sentirnos lindas. Es intrínseco a lo femenino. No está atado a un número en la balanza. Sino a la correspondencia entre interior y exterior. Pero a veces solo hay que contener y hacer refuerzo yoico.

Luli me dejó en el bar y se dirigió a su terapia.  Tiró el bolso sobre el diván, sin poder refrenar las lágrimas y le contó, alterada, Word for Word, a su terapeuta, el episodio en el local del shopping.

Extendiéndose en por qué, aún ya recuperada de su relación nefasta con ese ex que la dejó así, no podía sostener una dieta.

“No puedo volver atrás”- Tiró, agitando las manos sobre el diván.

“A medida que me abandonaba, yo ganaba peso”

“Cómo puedo compensar, siento que estoy pagando algo a veces”

Los que somos licenciados en psicología nos regocijamos en las palabras que uno escucha a través de la asociación libre, sobre todo sin diván de por medio, todos los días, a todas horas.

“Luli, como bien dijiste no podés volver el tiempo atrás. No podés hacer todo distinto, no podés recuperar lo que perdiste. No se compensa el pasado. No se paga ni se compensa en la balanza ganando kilos ni sumando penas ni culpas. Tenés que asumir el presente para reconstruir el futuro. Las personas viven sosteniendo presentes inexistentes” _ hizo la intervención terapéutica la psicóloga.

Luli en silencio. Las palabras no salían. Los pensamientos la avasallaban.

La famosa distancia entre el pensar y el decir de Freud.

“Luli, decí lo primero que se te ocurra, aunque creas que no tiene que ver con nada”

“Papá y yo fuimos al río hace 10 años”_ escupió.

“si…”_ te escucho.

“ Papá y yo éramos bastante unidos antes. Yo de chica esperaba siempre la hora a la que llegara. Era como mi salvador. Del aburrimiento diario, del tedio, del abandono. De la dictadura, de la frustración. Era mi hora favorita del día, su llegada, y salía corriendo a abrazarlo. A partir de ese momento, todo era felicidad. Un Edipo de mierda. Yo siempre, en el fondo, sentía un poco de lástima por él. Sentía que el hacía todo por hacernos felices, notaba ese esfuerzo extra por contentar a mamá, por hacernos reír, como una dosis de esfuerzo innecesario que yo no compraba, a pesar de ser muy chica”

“Entonces, lo obvio. Quería colaborar con el. Mi amor por el, hizo que poco a poco yo ayudara en la farsa, con mi sonrisa. Sonrisa que el siempre elogiaba, sosteniendo la escena de familia perfecta con mis dientes blancos, mis labios de frutilla y mis ojos de distinto color. Ahora que me acuerdo, se me cruza una imagen”

“Cuál?”

“El bautismo de mi tercer hermana. Mamá tenía uno de sus berrinches, egoístas, incomprensibles. Inmaduros. Sin justificación, que años después entendí que eran ataques de frustración. Se había enojado por una boludez, y todos teníamos que correr atrás de ella. Empañó todo el festejo. Toda la alegría. Porque ella misma no puede disfrutar. A mis 8 años recuerdo sentir, realmente sentir que mamá era más chica que yo. Lo que estaba mal, muy mal. Yo estaba enojada con ella, porque tenía que arruinarlo todo. Si la farsa estaba bien. Claro que en esa época yo no pensaba que era una farsa.”

“Sacaron la foto, y aun hoy la tengo en mi agenda. Si la vieras…es tan clara…

Mi sonrisa perfecta, tomando a papá de la mano.

Papá sonriendo, adecuado, justo, ubicado.

Mamá y mi otra hermana, con la peor cara.”

“10 años después, papá me llevó al río, me pidió disculpas. En su modo errático. Yo no entendía nada.”

Papá no es de pedir disculpas ni de muchas palabras.

“Yo que quería protegerlas, aprendí tarde, que no se puede proteger de todo, que yo no era suficiente. Que todo, absolutamente todo se paga.  Pero lo que no sabía, es que ibas a pagar vos. Ocupando lugares que no te corresponden, queriendo compensar, funciones que no te atañen, sosteniendo mi infelicidad.

“Papá, yo soy feliz, no te preocupes por mi”_ dije, autòmata y bien aprendida.

“Le Sostuve la mano, con la mirada fuerte y sonreí. Papá ama mi sonrisa.”

“Compensando su vida con la mía. Pagando su precio por mi felicidad”_ hilaba Luli sobre el diván, comprendiendo, abriendo los ojos.


Al lunes siguiente Luli empezó la dieta.

A %d blogueros les gusta esto: