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La libido de Lara

17 Nov

Lara llegó a las 8:15 sabiendo que la fichada pasada en varios minutos del horario estipulado podía ser causal de una llamada de atención de la gerencia de Recursos Humanos. El mismo murmullo de siempre de sus compañeros seguiría a continuación, con las criticas a sus llegadas tarde, mientras que ellos nunca reparaban en sus más de dos horas de tomar mate, charlas banales sobre la fiesta de fin de año, quién había sido la última que se había hecho las tetas en la empresa, o simplemente el último programa de Tinelli.

Las uñas comidas, sin una gota de maquillaje, el pelo enmarañado y ropa negra “así nunca fallas pero a la vez no tenés que pensar”, le agregaba Lara al look diario un pañuelo de color para disimular el tedio y el embole de tono oscuro; y así poder encarar una vez más la jornada laboral.

Su única confidente era Marga, otra solterona de treinta y largos como ella, de ropas oscuras y pañuelos de color, con quien habían sido las desventuras amorosas más que los puntos en común las que las habían acercado a lo largo de los años en una fecunda amistad. Se reían de la chatura alrededor, de los temas de conversación, sintiéndose ambas una isla en esa oficina, situada en los confines del conurbano, esperando que un día suceda algo que las saque de ese lugar, jugando sus partes neuróticas bajo la forma del cuento de la princesa atrapada en la torre.

“Lara tenés que crearte tu universo paralelo. Sobrevivir acá se trata de eso. Unas se encargan de hablar por teléfono con el amante, otras se encargan de hablar con sus hijos y ser madres vía teléfono, yo me la paso en twitter boludeando; armá tu universo propio y la vas a pasar mejor!”

“Lo sé! Pero no puedo….Entiendo que este laburo les es funcional a sus vidas; si yo no tuviera más ambiciones laborales y tuviera 3 hijos, probablemente este laburo sería perfecto: estoy esclavizada, necesito la guita y no puedo irme.”

Esa tarde Lara tuvo su sesión semanal de terapia. Retomaron los mismos puntos problemáticos de siempre: la falta de pareja, el trabajo tedioso, sus ganas de independizarse de la casa familiar. En qué fallaba, qué tenía Juan, que Pablo no le puedo dar, y porqué se enganchó con Daniel, todos fracasos amorosos. Juan, Pablo y Daniel bien podrían haber colaborado económicamente con la tarifa mensual del terapeuta, por todos los daños. Cuándo habrá derecho a reclamar por daños y perjuicios a los ex novios? Pensaba Lara.

“En el fondo Lara, el punto no es qué pasó con quien. El tema es cómo fueron todos funcionales a tu estilo de vida”- dijo su terapeuta, Carlos.

“Cómo? Yo me enamoré! Y sufrí de verdad!”- se indignó Lara

“Si, pero también te dieron una razón para sostener un lugar; te pusiste linda, te arreglabas, tenías un motivo para ir a trabajar todos los días durante 6 años a TEDIO S.A.”

Lara se lo quedó mirando.

“Si, Lara, todos, absolutamente todos fueron compañeros de trabajo, hombres muy chatos, tipos que no son para vos, que no te enamorarían de no ser porque te permiten distraerte; con ellos armaste un mundo fantástico dentro de la oficina, y tuviste la motivación suficiente para poder cobrar a fin de mes; sin ellos, hace mucho que te hubieras ido.

“Recién ahora que no tenés un distractor amoroso te das cuenta del embole, y al fin y al cabo no sos tan diferente a tus compañeras. Tendrás que hacer tu salida exogámica, y buscar de quien enamorarte por razones más poderosas que las capitalistas. Lara, no te sientas mal, se llama ser parte de la cultura laboral

” Lo que digo, Lara, es que también en vos este laburo fue funcional, no fueron hijos ni familias grandes las que te ataron al sueldo de cada mes; sino hombres descoloridos que recibieron tus ansias famélicas de depositar la libido en algo”

Porque no hay peor peligro que tener la libido desocupada, flotando, porque se te pega a cualquier objeto, sin discriminación alguna.

Lara volvió al día siguiente, y cuando a las 8.16 se sentó en su escritorio de siempre, no se vió sola frente a la pc, sino acompañada de los fantasmas de Daniel, Pablo y Juan. . .

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Historias de café (o té): La repartija

3 May

Tomar el té con amigas es una de las experiencias más gratificantes y una de mis actividades favoritas, sobre todo con mis amigas de toda la vida.

Tomar café con mujeres en camino a ser amigas es otra experiencia gratificante.

Una de las etiquetas con las que suelo empezar muchas relaciones es la cosa esta de “ser psicóloga”. Se juega muchas veces en primera instancia solo esa parte de mi Yo.

Algo presente en mi discurso, por lo que siempre me hago cargo por más que no ejerzo desde el campo clínico (excepto asistir de vez en cuando a jornadas de capacitación porque me interesa la disertación teórica).

Refloto el blog en nueva versión en honor a esas charlas.

Dedicado a Mariana, Ro, Caro, Gaby, Lau y Jime.

LA REPARTIJA

Se dice que una de las causas del sufrimiento humano es de carácter social y se acusa a la cultura de favorecer esta miseria; en tanto la cultura conlleva una renuncia instintual.

La búsqueda de la felicidad es, entonces, cuestión de administración de las fuerzas instintivas del individuo; meramente un problema de economía libidinal de cada individuo.

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Malena lloró a Pepe

Malena lloró a Pepito

Malena lloró a Pipo

Malena lloró a Pedrito

Y así fue como Malena llegó otra vez a lo de Jacinta, nuevamente en estado de desorganización,  en busca del Muro de contención apropiado para estos casos.

Léase Muro de contención como: Grupo soporte conformado por lo general por una o dos amigas o más que reconfortan y te dan la razón mientras avalan cada punto de vista que la susodicha escupe con furia y despotrican al susodicho de turno que acosa al corazón de la joven heroína.

Generalmente suele acompañarse esta estrategia de rehab con una pizza y/o alcohol que se engulle, no se come, en forma compulsiva para sustituir la sensación de vacío emocional. La canción “Choto” suele aconsejarse como banda sonora catártica de la mujer posmoderna.

Tras esta breve reseña teórica, les cuento que Malena se tiró en la cama, lookeada con el jogging de colegio de rigor en estos casos, el buzo grande con un poco de pelotitas y sacudió a su amiga:

(nunca estar divina frente a un alma en pena, solo en casos de enemigas o ex)

Tenés que cortar con esta estrategia enferma, siempre te pasa lo mismo

Jacinta, que casualmente fue conmigo a la facultad, respondió teóricamente por la famosa y tan mentada deformación profesional

Basta ya de quejarte porque te pasa siempre lo mismo. Porque enfocarte en uno solo cuando ellos no lo hacen nunca?

No te pasivices! No te quedes estática frente al movimiento del otro; tomá el control. Lo primero sos vos, y la danza tiene que ser alrededor tuyo.

Malena la miró desconcertada mientras relamía la última aceituna y vociferó iracunda:

Pero yo lo quieroooooooooooooooooooooooo

Jacinta replicó

Llora, pateá, pero esto te pasa por no repartir la libido

“La que?”

Es verdad que siempre hay uno que nos puede…pero  mientras estés activa en el mercado, movete en modo ON en todo momento. Llamemos libido a la energía psíquica, o sea la atención, bola, fuerza, dirección mental que le ponés a algo.

Si tu libido,  la concentras en uno solo, tu mundo se cae fácil, porque depende de un solo elemento.  Solo quien se lo merezca puede concentrar tu libido. Es una cuestión de economía libidinal.

Repartila, prestá atención a varios, parece algo que no sale, pero es cuestión de entrenamiento. Un buen día te levantás y te das cuenta que si depositabas tanto en otro es porque simplemente…no tenías la suficiente autoestima y energía puesta en vos misma.

La libido en monodosis a multiples agentes es el verdadero negocio; hacé la tuya, y un buen día, al menos por un tiempo, aparecerá uno donde concentrar la libido pero solo porque el tipo la remó para que así sea.

Al menos por un tiempo.

Eso si, la Libido destinada a Vos, nunca la retraigas. Una pequeña reserva INAMOVIBLE que solo la lográs tras los golpes. Tu Kit de supervivencia básico que nunca te llevará al punto de la angustia de aniquilación, a la desorganización.

NO te digo que no sufrirás pero solo por el que derribe tus barricadas.

Y Malena empezó a maquillarse, pateando aceitunas por la alfombra

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