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el fin de la mala suerte serial?

23 Nov

“Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando, también nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue, no te muevas. Descansa. Ya verás lo que ocurre a continuación.”


Mujeres que corren con los lobos, Clarisa Pinkola Estes

 Vera mi besta, abrió su blog a partir de la más que hipótesis de la mala suerte serial.

En madrugadas dolientes con tés importados y lágrimas ante nuevas desiluciones amorosas, elucubramos esta teoría.

 La parte que me toca a mi en su hipótesis, tiene que ver con fenómenos astrales. Cuando el racionalismo y la psicología analítica que tan bien me he es ponderada, incluso se dice que es uno de mis dones y por especialistas en el tema!, no explican la catastrófica sucesión de eventos consecutivos de resolución desfavorable, me vi compelida a salir del racionalismo y sus paradigmas y apelar al pensamiento mágico: son las estrellas.

 Que se entienda: en tiempos de desesperación, y cuando este se ha prolongado en años, me gusta jugar como cuando tenía 5.

Hace tiempo la pitonisa me hizo una carta natal. Vi proyectada en ella gran parte de mis fortalezas, debilidades, obstáculos y oportunidades de una manera que aún para una descreída como yo lo era, me shockeó.

Luego leí el Tao,  y me hice una investigadora de paradigmas orientales, de buscar explicaciones del mundo y sus eventso mãs alla de la cosmovisión occidental, avalada por el positivismo cientificista y el dualismo cartesiano.

Yo naci complicada. Saturno me ha jodido la vida desde hace 6 años.

Resulta que cuando nací, ya mi abuela me contaba que me gestaron en la noche de la famosa tormenta del 77, que rompió techos, ventanas. Un vendaval.

Tengo una carta natal rara, con el elemento aire en desproporción abismal, unas tiradas de tarot siempre llenas de oros pero con mucha luna dando vueltas, con una falta de confianza en mi misma mas que importante.

Hasta 6 años atrás, Carla era una de las afortunadas.

Carla era exitosa con los estudios, hombre que quería, lo tenia. Economicamente sin preocupaciones, si quería viajar viajaba. Amigas tenia muchas, y era muy reconocida en mi grupo incluso como una de las divinas.

Hasta que, Saturno empezó a moverse en mi astrología.

Todo empezó a salir mal.

El hombre con el que me iba a casar no era el hombre de mis sueños, aun amándolo. Estaba bien para ese momento, pero para el futuro? Podía continuar la vida sin tanto cuestionamiento, más fácil, o dejarlo.

El trabajo que tenia empezó a ser una pesadilla donde cada oportunidad que surgía, aparecia una bitch que me obstaculizaba crecer, en situaciones increíbles, donde siempre en el último minuto se me cerraban las puertas.

Empecé a escuchar más veces de las que quisiera esto de  ¨solo a vos te pasan estas cosas¨. Situaciones incrébles, injustas.

Empece a darme cuenta que mi grupo de amigos era bastante superficial y que tenia que realizar una gran, gran poda, dolorosísima.

Y empece a ser otra mujer.

Y empecé a elucuburar la teoría estelar, a intuirla. Hay, para ser bien simplistas y reduccionistas, una parte del mundo, las más de las que interactúo que se encuentran en un 50 % donde los eventos son favorables, las cosas salen fluidas, hay dificultades pero de calibre menor, o las tragedias son esporádicas y no consecutivas.

El gran problema es interactuar día a día con esta porción.

De estar en mi mitad ubicada, desgraciada, me sentiría menos freak. Todos seríamos igualmente desgraciados, con incluso la ventaja de ver que hay algunos más desgraciados que vos y gozar asi de leves momentos de sentirte no tan miserable.

La realidad es que también esta teoría sostiene que es cíclica, con lo cual en cuanto las cosas empiecen a cambiar para mi, se les empieza a complicar a la mitad hoy afortunada.

Una serie de eventos me están marcando el fin de la mala suerte serial, al menos por un tiempo, y también de aquellos que forman parte hace años de esta zona maléfica.

Eventos locos suceden donde el factor buena suerte resuelve en mi favor. Una y otra vez. Desde el trébol.

Un saco que pierdo en la calle, y lo encuentro 8 cuadras atrás 4 horas más tarde.

Me siento en una conferencia y la mujer a mi lado es una capa total de aquello a lo que yo aspiro, y no solo se copa conmigo sino que intercambiamos datos, y proyectos.

Me reconocen en uno de mis trabajos, como fantástica.

Me están surgiendo fluidamente proyectos nuevos que me entusiasman y mucho.

Fluye todo, todo sale solo, oportunidades, salidas, nuevas personas, corre fluído, no detiene, no para.

Pero sobre todo, empiezo a ser feliz con el momento actual. Lejos de pensar siempre a futuro, me permito disfrutar del hoy a la noche, de preparar una buena cena para alguien especial, de mimar a mi gata, de jugar con mi ahijado Juan, de ver a mis amigas.

A veces para ser feliz hay que pulir. Pulir no es ta tarea facil; como el duelo, implica dolor. Dolor por lo que no es o no puede ser. Una de las tareas este año fue la de hacer un leve recorte de jardinería quitando la maleza, sacando gente con mala vibra, gente copada pero que no aporta, gente que no sabe valorarte.

Pulir y Podar  es tan doloroso que a veces he tenido que dejar en el camino a gente que amaba.

No es fácil pero, ya se ven los resultados.

Porque el corazón tiene una capacidad limitada, y hay que hacer espacio.

Limpieza de disco.

Formatear.

El trabajo de hacerse una la mujer que una quiere, reencontrarse con esa que una quiere ser, desde siempre, incluso desde antes de saber como queríamos ser, tiene mucho trabajo encima, mucha valentía, mucho dolor.

Exige CREER en una.

Porque antes yo ERA para otros. En función de un otro.

Porque hay que aprender primero a SER para una.

Porque lo que tanto buscaba, era a MI MISMA como quería.

Hoy soy feliz, disfruto de mi soltería, no espero ningún príncipe que me rescate.

Porque yo ya me rescaté  sola.

flora exotica

30 Oct

A la salida de un viernes como hoy, pesado, caluroso, me dirigía al garage de la empresa para buscar mi auto. Como siempre, tenía el tiempo contado: el plomero me aguardaba en 25 minutos en los que debía lograr abarcar la General Paz, Lugones y salir por Sarmiento con la consabida larga fila de autos en ese experimento que realizaron que tanto nos ha facilitado la vida a los palermitanos.

De repente, antes de la entrada al garage, observo que una empleada de la empresa, en sus 50s, con quien nunca había hablado pero que conocía de vista, estaba arrodillada en el pasto. Obviamente la miré, y me di cuenta que estaba arrancando flores o yuyos.

Extraña flora la de San Martin_pensé_ todo producto encuentra su plaza, finally.

Seguí de largo y redirigí mi visión hacia el garage, pero al verse en una extraña situación, la señora se paró y me siguió.

Estaba arrancando tréboles de 4 hojas, me dijo, dándome explicaciones que yo no le había pedido, pero que evidentemente mi mirada sí.

Y mira, encontré uno de 5 hojas!

Como es mi costumbre, o fluyen las palabras más inadecuadas, o me llamo a silencio sepulcral, bien polar como suelo ser.

Ah! Que lindo! _ le contesto, evasiva_ lo bien que vienen esos de vez en cuando.

Mi mala suerte serial me viene acompañando desde aquel día. Aquel día en que, llena de huevos podridos, yerba y otros males me recibí de licenciada.

Vino, sin avisarme,  con un ramo de rosas amarillas, que son mis favoritas, Y me propuso casamiento.

Ante esta disyuntiva, acepté aunque con dudas en mi interior.

Dudas que podía haber desestimado, como me han marcado varios, no existe lo perfecto, hay que elegir, que más querés….

O como, los menos, han aplaudido, cuando dejé el vestido y las invitaciones a mitad de camino el año entrante. Llanto de la suegra, llanto de mamá.

A veces desviarse te trae lo mejor. Tengo miles de casos donde podría contar como las cosas fueron mejor.

Y a veces no pasa nada, como en mi caso, al menos hasta ahora, donde la duda de un castigo divino ante lo que la vida ofrecía avizora en la neurosis más pronunciada. Al fin y al cabo, no creo en gualichos o pócimas mágicas.

La cuestión que, la señora P. me regaló el trébol.

No nena, llevatelo y que te venga la buena suerte, guardatelo en la billetera. Yo no creo en las brujas, pero que las hay las hay….me contestó, ante mi explicación de estar en una “mala racha”.

Llevatelo y además bañate con ruda del cuello para abajo (más que la ruda me llamó la atención lo del cuello para abajo. ¿Qué pasaría si en mi torpeza se me ocurre salpicarme la cabeza???)

Subí al auto, y me puse a pensar mientras conducía.

En todas las situaciones vividas, que pueden ser también leídas como signos de buena suerte, depende el ángulo en el que se las mire.

En la sucesión de eventos macabros.

En las lágrimas derramadas.

En las risas y las alegrías también disfrutadas.

Girando bruscamente en Lugones, grité.

El trébol salía volando por la ventana, sin que pudiera hacer nada.

Nada para impedirlo.

Y culpándome, ante mi descuido, pensé en el resto de mis culpas, mis responsabilidades, y el resto de mis descuidos, no atesorando y recelando, sino despidiendo por la ventana.

Hasta que me acordé, respiré nuevamente, ay siii, qué alivio…

Todavía me queda el baño de ruda…

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