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arroz para Julio

10 Feb

Mauricio es un amigo mío que conocí hace relativamente poco.

Ayer  me llamó, porque sabía que no había tenido un buen día, y para desviarme el tema (a veces para contener al otro lo mejor es simplemente, hablarle de otra cosa) me sacó el tema del post.

Leí tu  post Car, te voy a pasar un mail. Lo escribí leyendo tu serie de arroces. Espero que te guste..

El mail se llamaba “Arroz para Julio”

Sonreí ya nomás leer el subject. Comenzaba así:

Julio es mi amigo argentino en Boston. Trabaja para un organismo multilateral y es un tipo orientado. Esto quiere decir que es soltero de 37 años, que su día tiene más de 24 horas y que no deja ninguna de ellas librada al azar. Hasta cuando sueña lo hace con un objetivo claro.

Yo lo quiero mucho porque me hace acordar a mí cuando tenía su edad.

Nos hemos juntado en Miami por casualidad y nos encontramos fumando un puro dominicano con infusiones suaves (un té) frente al puerto, luego de una cena con abundante vino y mariscos. Estos cigarros Julio los consigue mediante no se cual mecanismo extraño y son la excusa ideal para las mejores conversaciones existenciales.

–     Este año tengo que resolver mi problema afectivo. Tengo que encontrar a la madre de mis hijos, me tengo que enamorar de ella y sentar cabeza. Esta vida de soltero me está restando productividad.

Yo me sonreí evitando la carcajada más guaranga que pugnaba por salir a toda costa, tomé un sorbo de mi té y sin sarcasmo ni encono simplemente le dije:

–          Me parece bien. ¿Cuándo empezamos el casting?

–          No hay casting, es un cambio de orientación. Hasta hoy las mujeres para mí eran compañeras de aventura. Nos divertíamos pero había cero compromiso. Me enamoraba a morir, tenía celos para matar, pero el horizonte era la llama que ardía. Cuando el fuego se apagaba, la relación se moría.

Eso ya no alcanza, quiero una familia, una hipoteca y una inversión a largo plazo.

Quiero juntarme con mis viejos e ir acompañado de alguien que ya conozcan y que no me recriminen que la chica que les presento hoy va a ser distinta de la que les cayó bien ayer. Quiero compartir cosas importantes.

Me encantó el tono y la profundidad de sus comentarios. Estaba dejando de ser un pendejo y empezaba a esbozar un plan de vida.

–          Eso es mucho más difícil que enamorarse -le dije- me parece que puede llevarte más de un año.

–          Pero vos lo conseguiste muy bien, tenés un matrimonio impecable, con una mujer que te acompaña, tres chicos divinos…

–          Sí, Pero eso no fue porque encontré la mujer adecuada. Fue porque me adecué a mi nueva situación. Gaby no es muy distinta a las otras chicas con las que salí; no es una “clase especial de mujer”, “la madre de mis hijos”.  Es una mujer parecida a la mayoría con la que establecí un vínculo distinto al resto. No fue una relación de aprendizaje, no fue una aventura emocionante. Fue una sociedad, un acuerdo, un pacto.

Empezó igual que todas; con una comida, con una cama, con una histeria (o dos histerias). Pero el hecho de que los dos personajes hayan coincidido en un estado diferente, la hizo distinta.

(no pude dejar de pensar en mi teoría de que todo es timing)

Es como dice DH Lawrence, “La gema de la mutua paz surgiendo del salvaje caos del amor”.

Gaby y yo somos buenos socios. Eso tampoco quiere decir que estemos simbiotizados. Ella tiene sus objetivos y yo los míos. Pero la familia es un objetivo que compartimos.

No lo veas como a un esquema ideal. Le sobra realidad. Ambos concedemos bastante, mentimos un poco y soslayamos un montón. La base de cualquier amistad de toda la vida.

Es divertido como lo es tener un socio. Y no necesariamente es para toda la vida…Ojala que sí, pero no es una condición.

Julio contestó, un poco opacado el rostro:

–          No lo pintás demasiado atractivo. ¿Estás queriendo convencerme que me quede soltero?

–          Mirá, yo creo que es muy entretenido. Pero es cierto que es bastante trabajo. Claramente no vas a ganar en productividad, vas a perder.

Si hoy una novia te hincha mucho los huevos, la mandás a la mierda y ya.

La barrera de salida de un matrimonio es otra. La responsabilidad es otra. No es alguien que va con vos al casino a probar suerte. Es tu socia. Es la que cuida el boliche cuando vos estás afuera. Es a la que apoyás en sus proyectos, ideas y berrinches.

–          ¿Pero y el amor, el sexo, la tentación, el vértigo?

–          ¿Qué se yo de eso? Son otros temas que se resuelven de otra manera. Muchos son incompatibles. Como ser jugador es incompatible con tener un negocio estable. Todo es válido pero hay que saber ponderar los riesgos.

En los negocios hay buenos socios, malos socios y piratas.

Tratá de conseguir una buena socia. Y una buena socia  es una que haga tu vida más divertida, que te acompañe y que te estimule. Si te da eso, no les puede ir mal en la cama. .Eso sí: Si eso falta, no va a haber cama que aguante.

Y al final había una posdata para mí:

Carla, si dormís mal, es que no hiciste bien la cama.

Juro que esa noche no tuve insomnio.

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número impar bis

11 Ene

“…sea lo que sea, siempre que se trate de existencia, será siempre alrededor del Uno que girará la cuestión” _ Jacques Lacan.

El domingo teníamos reunión con mi grupo de ex compañeras de la facultad.

Entre ellas se encontraba una amiga íntima mía, Vale.

Psicoanalista especialista en psicopatología infantil, además es investigadora. Rubia, alta, bella, sus dotes físicas no la evadieron como la ex miembro del grupo de la mala suerte serial que fue.  Saliendo de una historia nefasta y entrando en otra solo para superarse a si misma, durante sus 20, finalmente consiguió la pareja que ella buscaba hace 2 años, de la manera más insólita: en una cita a ciegas, formada por la virtualidad de Internet.

Espantada por el poco atractivo físico del sujeto en cuestión, y su baja estatura, no vaciló en llamarme para decirme el clásico “No da, solo amigos, es un bicho”.

Seis meses después asistíamos a la boda por civil (el es divorciado con un hijo), tras la firme perseverancia del poco agraciado sujeto del chat, donde Vale la bella no pudo más que rendirse enamorada.

La cita fue en la casa de Maggie.

Casa divina, día de sol, pile, masas, té…un día soñado.

Maggie, musicoterapeuta sin ejercer, casada hace 9 años, servía el té con masas. Vale y yo jugábamos con Bauti, el hijo de Vale de 3 meses.

La charla comenzó así:

Qué suerte Vale que al fin te llegó!!! Estás radiante! Nunca te ví mejor. Ahora solo te faltan bajar los kilitos del embarazo…

Gracias…Pero que me llegó qué Maggs? preguntó Val

El amor te llegó por fin…Car a vos también ya te va a llegar, no te preocupes _me dijo acariciándome la cabeza.

Yo me quedé helada más que nada por el tono demasiado compasivo de Magdalena. No sabía cómo reaccionar. Como muchas veces, hice como si nada y sonriendo me comí una masa.

Pero Vale replicó:

Bueno, no se si “me llegó”, no lo diría así, al fin conocí a alguien con quien construir una pareja “pareja”, pero no creo en esto mágico de “la llegada”.

No se, yo desde que me casé conseguí una paz…mi marido me da todo, somos tan unidos que somos uno… A propósito leí tu post Car, muy triste! Que pena que te sientas así…sola, un “1”

Bueno no es tan así, hay un efecto literario…El uno es la subjetividad auténtica, no te olvides. El uno es el principio, es la verdad del sujeto. No hay un Otro que nos completa. Hay unicidad, “hay de lo Uno” decía Lacan… Romper el principio de individuación es olvidarse a si mismo, el número par es patología…_deslicé sonriendo.

Otra masa.

Y siguió, sin dejarme hablar

“Cuando te llega te das cuenta, es mágico, lo vas a saber al instante”.

El pensamiento mágico circulante entre psicoanalistas supuestamente asquerosamente racionales era algo muy extraño. Me acostumbro a estas charlas en otros ámbitos, pero es que Mags desde que se casó cambió mucho. Se transformó en una mujer que no se vale por si misma de nada. De ser una mujer con proyectos, pasó a transformarse en un apéndice del marido. Repite la frase “mi marido” oración de por medio, nunca lo llama por su nombre, y cambio notablemente su personalidad y su grupo de amigos. Solo sale en pareja, y por lo general con amigos de su marido, acompañados de sus esposas.

Bueno, lo que te llega es la compensación de la estructura, largué, arrepentida al instante por mi gran boca.

La què?

Nada, nada.

Otra masa.

Vale tomó la posta.

Hay neurosis, la mayoría, son como los taburetes de 3 patas: depende cómo estén apoyados, se caen o no. A esta falta, la compensa otro, como en el adicto que encuentra la paz en el evangelio, como el llamado divino en ciertas personalidades que de repente se “transforman, se convierten”, como ciertas mujeres a las que les llega la “paz” con un bebé, con su marido…está buenísima esa paz, pero no deja de estar atada con alambre. Y al menos se consciente, después agarrate Catalina cuando se cae todo.

Estos temas son peligrosos y hieren obviamente susceptibilidades, y no dejan de ser reduccionistas a nuestra formación. Es un paradigma entre otros, no menos válidos. Por eso, es que me callé, pero Vale estaba sacada.

Mag, esta bueno estar en pareja, estar enamorada, tener un proyecto de familia, quien no? Pero sin despersonalizarte. Sin dejar de ser uno mismo. No hay tal fusión mágica, somos dos personas, y gracias a que “mi marido” como vos decís, no se fusiona conmigo. Compartimos el proyecto en pareja, pero no soportaría tal fusión. Hasta cuándo se sostiene la falta de individuación?  Yo soy una, y el es otro, con deseos que a veces no compatibilizan y que nada garantiza que sea así por siempre.

Mags:

“entonces no te llegó, no estas enamorada”, contestó agresivamente.

Continué:

Yo tengo miedo en el fondo a eso creo. No soy la misma Carla que a mis 20. Sé que de haberme casado a esa edad con Mariano, no sería la Carla de hoy. En el fondo tengo una fobia terrible a la despersonalización, necesito alguien que me acompañe a la par en un proyecto de pareja, no podría nunca ser esto de “fundirse” en el otro. Y me hago cargo de mis fobias.

Vale siguió, enajenada:

Con tal de compensar la estructura, se sostiene cualquier dos. Dos que ya no son, con tal de no ser uno en el abismo, un abismo que no existe, porque da terror, porque es mejor mirar al costado.

Eso es porque no te llegó!!! casi gritó Mags, ofendida

Lo que te llegó Mags, es la compensación de tu estructura desfalleciente, no me jodas- le contestó Vale, sacando la mamadera del bolso.

Silencio en la sala.

Otra masa.

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