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las travestis

19 Ene

Elizabeth Bennet: Charlotte!
Charlotte Lucas: My dear Lizzie. I’ve come to tell you the news. Mr. Collins and I are… engaged.
Elizabeth Bennet: To be married?
Charlotte Lucas: Yes of course. What other kind of engaged is there?
[Lizzie looks shocked]


Charlotte Lucas: Oh, for Heaven’s sake! Don’t look at me like that Lizzie! There is no Earthly reason why I shouldn’t be as happy with him as any other.
Elizabeth Bennet: But he’s ridiculous!
Charlotte Lucas: Oh hush! Not all of us can afford to be romantic. I’ve been offered a comfortable home and protection. There’s alot to be thankful for.
Elizabeth Bennet: But…
Charlotte Lucas: I’m twenty – seven years old, I’ve no money and no prospects. I’m already a burden to my parents and I’m frightened. So don’t you dare judge me Lizzie. Don’t you dare!

Pride and Prejudice,  Jane Austen

Llegué corriendo desde aeroparque con un bolso de mano, una bolsa de free shop, los pelos endemoniados y lentes oscuros, un jogging que me quedaba demasiado suelto y una remera con una estrella plateada…

Como muchas veces no había tenido tiempo de cambiarme para el almuerzo al que tenía que reemplazar a alguien que…no podía asistir.

Pero estaba tranquila, porque con María ya nos conocemos hace unos años; si bien nuestra relación es estrictamente profesional, hay buena onda y podía entender que me presentara tan indignamente para el Standard glam de la industria.

Nada que no se compense con un agua termal de marca francesa en mano.

La cita era en un conocido restó de costanera, a mi alcance rápidamente.

Como siempre nos pusimos al tanto con algunos datos de ventas, los procesos de compra, tendencias, mi viaje a Brasil con la competencia, los futuros lanzamientos y demases. La charla aflojó y pasó al terreno personal que siempre abordamos, y a sabiendas que en realidad tengo formación de psicóloga, me tiró:

(María, 38, 1 divorcio, 0 hijos, 1 buen amor actual y estable)

Car empecé una terapia alternativa, sabes que lo mío no es lo tradicional, pero me pasó algo…raro. El tipo es medio bohemio, super cool, pelo largo, nada de formalismos de diván, me sirve porque es puntual y cuando me cansé y resolví el tema me fui; pero me dijo algo que no se si es bueno o malo

Yo también Mary hice cosas así, acordate de mis años en chi khun y esa movida del tao….puede ser complementario, mientras te haga bien bienvenido sea.

Si ya se, bueno, la cosa que la última vez me dijo: (María es muy delicada y femenina para hablar), “vos sos una mujer travesti”.

What?

Si, le pregunté naturalmente a que se refería.

Qué te dijo?

Que hay una nueva casta de mujeres, un grupo reducido aún, con una diferencia más que abismal respecto la generación de sus propias madres, y que son como travestis: son femeninas, quieren ser madres, son ambiciosas, quieren carrera, quieren amigas, quieren pareja a la par, pero no resignan cualquier cosa por estar en pareja, pueden estar solas durante años, no son remilgadas sexualmente, van al frente, se forman constantemente, quieren todo. La completud.

La mujer con el falo, lo puedo entender, aunque sea discutible , es una nueva femeneidad. Lo que me molesta es porque la palabra travesti: como si fuéramos hombres vestidos de mujer…(verán que ya me incluí en la casta criminalizada) Qué idiota! Me enferma. Porqué por estas cualidades, tenemos que ser hombres? Fijate que es una contradicción: la nueva mujer, pero como no puede ni siquiera asimilarlo, lo debe definir por la negativa, por la masculinidad. Me enfermaaaa….

Escuchate esto! Me dijo: Son mujeres que cocinan, que ponen velas, que se cuidan, pero que no tienen problemas en hombrear bolsas al puerto si es necesario; eso si, con toda la femineidad y delicadeza posible, y las uñas impecables. Pero se la bancan. Realmente no sabía si ofenderme o sentirme halaga por ser, según su definición, completa.

Risas.

Pero eso no fue todo, también me dijo que, son bastante frías emocionalmente. No somos contenedoras, somos poco demostrativas, y que somos básicamente, medio bitchs.

Ah bueno, yo pensé que ya lo había escuchado todo….Entiendo que la femineidad se asuma como pasividad; y que al tener roles activos, de iniciativa, eso se vea como masculino. Pero hasta qué punto no nos queda otra? Hay cosas que yo elegí diferente a mi madre, y no me arrepiento en absoluto, mamá es muy dependiente y nunca buscó su propio deseo, se suma en una angustia sin objeto; pero hay una parte que no me ha quedado otra que tomar la posta. Vivo sola, llego sola tarde, nadie me espera, nadie me hace los mandados, nadie me pasa a buscar para que yo no maneje, en fin, ha sido pura adaptación y aceptación de la vida que elegí.

Lo mismo le dije yo…ah, ahí viene…

la que venía y se sumaba a la mesa era Estela, una compañera de trabajo mía. Digamos para resumir, que Estela no entraría jamás en nuestra casta travestida. Estela no puede estar sin pareja dos días. Y todo lo consulta. Es incapaz de tomar una decisión fuera de la díada. Suelo comparar sus llamadas co-dependientes por teléfono como si fueran relatos de un comentarista de fútbol que va marcando cada toque que se da. Jamás sale sola de noche a comprar algo al super, tampoco. Cortamos el tema, obviamente.

En eso, se escucha un canto de feliz cumpleaños a la izquierda.

Una pareja de ancianos, prácticamente de 90 años (o más!) frente a sus dos nietos de alrededor de treinta , recibían la consabida torta del lugar. Miramos la escena, como así lo hizo todo el restaurant.

Al soplar la vela, el anciano lloró y se tapó los ojos. Cómo podría mostrarse débil.

Los nietos lo abrazaron. La mujer, de un color de cabello tan blanco y tan escaso que enceguecía, lo abrazaba también y le besaba la mano. No había sido olvidado, o simplemente siendo saludado por teléfono; en su 90º aniversario estaba siendo agasado por sus nietos jóvenes que podría tener cualquier otro plan. Eso fue lo que pensé.

Se me humedecieron los ojos.

Miré a María y estaba llorando. No me hizo sentir tan sola.

Estela nos miró y nos dijo “ay, son tan boludas ustedes”

Si, las bitchs, las de sangre fría.

Travestis y tan, tan completas, que también lloramos.

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