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número impar bis

11 Ene

“…sea lo que sea, siempre que se trate de existencia, será siempre alrededor del Uno que girará la cuestión” _ Jacques Lacan.

El domingo teníamos reunión con mi grupo de ex compañeras de la facultad.

Entre ellas se encontraba una amiga íntima mía, Vale.

Psicoanalista especialista en psicopatología infantil, además es investigadora. Rubia, alta, bella, sus dotes físicas no la evadieron como la ex miembro del grupo de la mala suerte serial que fue.  Saliendo de una historia nefasta y entrando en otra solo para superarse a si misma, durante sus 20, finalmente consiguió la pareja que ella buscaba hace 2 años, de la manera más insólita: en una cita a ciegas, formada por la virtualidad de Internet.

Espantada por el poco atractivo físico del sujeto en cuestión, y su baja estatura, no vaciló en llamarme para decirme el clásico “No da, solo amigos, es un bicho”.

Seis meses después asistíamos a la boda por civil (el es divorciado con un hijo), tras la firme perseverancia del poco agraciado sujeto del chat, donde Vale la bella no pudo más que rendirse enamorada.

La cita fue en la casa de Maggie.

Casa divina, día de sol, pile, masas, té…un día soñado.

Maggie, musicoterapeuta sin ejercer, casada hace 9 años, servía el té con masas. Vale y yo jugábamos con Bauti, el hijo de Vale de 3 meses.

La charla comenzó así:

Qué suerte Vale que al fin te llegó!!! Estás radiante! Nunca te ví mejor. Ahora solo te faltan bajar los kilitos del embarazo…

Gracias…Pero que me llegó qué Maggs? preguntó Val

El amor te llegó por fin…Car a vos también ya te va a llegar, no te preocupes _me dijo acariciándome la cabeza.

Yo me quedé helada más que nada por el tono demasiado compasivo de Magdalena. No sabía cómo reaccionar. Como muchas veces, hice como si nada y sonriendo me comí una masa.

Pero Vale replicó:

Bueno, no se si “me llegó”, no lo diría así, al fin conocí a alguien con quien construir una pareja “pareja”, pero no creo en esto mágico de “la llegada”.

No se, yo desde que me casé conseguí una paz…mi marido me da todo, somos tan unidos que somos uno… A propósito leí tu post Car, muy triste! Que pena que te sientas así…sola, un “1”

Bueno no es tan así, hay un efecto literario…El uno es la subjetividad auténtica, no te olvides. El uno es el principio, es la verdad del sujeto. No hay un Otro que nos completa. Hay unicidad, “hay de lo Uno” decía Lacan… Romper el principio de individuación es olvidarse a si mismo, el número par es patología…_deslicé sonriendo.

Otra masa.

Y siguió, sin dejarme hablar

“Cuando te llega te das cuenta, es mágico, lo vas a saber al instante”.

El pensamiento mágico circulante entre psicoanalistas supuestamente asquerosamente racionales era algo muy extraño. Me acostumbro a estas charlas en otros ámbitos, pero es que Mags desde que se casó cambió mucho. Se transformó en una mujer que no se vale por si misma de nada. De ser una mujer con proyectos, pasó a transformarse en un apéndice del marido. Repite la frase “mi marido” oración de por medio, nunca lo llama por su nombre, y cambio notablemente su personalidad y su grupo de amigos. Solo sale en pareja, y por lo general con amigos de su marido, acompañados de sus esposas.

Bueno, lo que te llega es la compensación de la estructura, largué, arrepentida al instante por mi gran boca.

La què?

Nada, nada.

Otra masa.

Vale tomó la posta.

Hay neurosis, la mayoría, son como los taburetes de 3 patas: depende cómo estén apoyados, se caen o no. A esta falta, la compensa otro, como en el adicto que encuentra la paz en el evangelio, como el llamado divino en ciertas personalidades que de repente se “transforman, se convierten”, como ciertas mujeres a las que les llega la “paz” con un bebé, con su marido…está buenísima esa paz, pero no deja de estar atada con alambre. Y al menos se consciente, después agarrate Catalina cuando se cae todo.

Estos temas son peligrosos y hieren obviamente susceptibilidades, y no dejan de ser reduccionistas a nuestra formación. Es un paradigma entre otros, no menos válidos. Por eso, es que me callé, pero Vale estaba sacada.

Mag, esta bueno estar en pareja, estar enamorada, tener un proyecto de familia, quien no? Pero sin despersonalizarte. Sin dejar de ser uno mismo. No hay tal fusión mágica, somos dos personas, y gracias a que “mi marido” como vos decís, no se fusiona conmigo. Compartimos el proyecto en pareja, pero no soportaría tal fusión. Hasta cuándo se sostiene la falta de individuación?  Yo soy una, y el es otro, con deseos que a veces no compatibilizan y que nada garantiza que sea así por siempre.

Mags:

“entonces no te llegó, no estas enamorada”, contestó agresivamente.

Continué:

Yo tengo miedo en el fondo a eso creo. No soy la misma Carla que a mis 20. Sé que de haberme casado a esa edad con Mariano, no sería la Carla de hoy. En el fondo tengo una fobia terrible a la despersonalización, necesito alguien que me acompañe a la par en un proyecto de pareja, no podría nunca ser esto de “fundirse” en el otro. Y me hago cargo de mis fobias.

Vale siguió, enajenada:

Con tal de compensar la estructura, se sostiene cualquier dos. Dos que ya no son, con tal de no ser uno en el abismo, un abismo que no existe, porque da terror, porque es mejor mirar al costado.

Eso es porque no te llegó!!! casi gritó Mags, ofendida

Lo que te llegó Mags, es la compensación de tu estructura desfalleciente, no me jodas- le contestó Vale, sacando la mamadera del bolso.

Silencio en la sala.

Otra masa.

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